EL ZAR Y EL HALCÓN
Cierto día, el zar de Rusia se fue de cacería con un halcón. Después de haber caminado mucho le entró sed y, llevando sobre un brazo a su halcón predilecto, se alejó a caballo en busca de una fuente. Buscó hasta que encontró una vena de agua que goteaba lentamente de una roca. Puso una copa bajo aquel diminuto manantial y esperó a que se llenara. Después trató de beber el agua recogida, pero el halcón se agitó y, con un golpe de ala derramó la copa. De nuevo, el zar llenó el ... (ver texto completo)
Cierto día, el zar de Rusia se fue de cacería con un halcón. Después de haber caminado mucho le entró sed y, llevando sobre un brazo a su halcón predilecto, se alejó a caballo en busca de una fuente. Buscó hasta que encontró una vena de agua que goteaba lentamente de una roca. Puso una copa bajo aquel diminuto manantial y esperó a que se llenara. Después trató de beber el agua recogida, pero el halcón se agitó y, con un golpe de ala derramó la copa. De nuevo, el zar llenó el ... (ver texto completo)