Había una vez en un pequeño
pueblo, una
familia que había pasado por momentos difíciles durante el año. La pérdida de su padre había dejado un vacío en sus corazones y, con la llegada de la
Navidad, la tristeza parecía haberse intensificado. María, la madre, intentaba mantener el espíritu navideño para sus dos hijos, Carlos y Lucía, pero la melancolía era palpable en el hogar.
Una fría Nochebuena, mientras María preparaba la cena con lo poco que tenían, Carlos y Lucía estaban en la sala mirando
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