MORALEDA DE ZAFAYONA (Granada)

MORALEDA DE ZAFAYONA: MORALEDA DE ZAFAYONA (GRANADA)...

MORALEDA DE ZAFAYONA (GRANADA)
-Edad Contemporánea.

Tras la Guerra de la Independencia en el siglo XIX, fue lugar de correrías del famoso guerrillero Francisco Abad Moreno “El Chaleco” quien dirigía sus partidas de patriotas y fue el azote de los invasores franceses por sus acciones bélicas en la comarca de La Mancha, Jaén y Córdoba. Así también existían otras partidas como las de Bustamante, Bartolo y Trigo que actuaban en Cordoba, Sevilla y Huelva.
Las Cortes de Cádiz suprimían los Señoríos jurisdiccionales mediante el Decreto del 6 de julio de 1811, pero una vez derrotados los franceses y expulsados de España, los avatares políticos (vuelta al absolutismo) hicieron frenar las reivindicaciones de los ayuntamientos de recuperar la plena jurisdicción sobre el territorio del municipio y sería en 1834, cuando tras la introducción del régimen liberal, definitivamente queda abolido el régimen señorial.
En el año 1833, Javier de Burgos ministro de Fomento realiza la división administrativa del reino de España, e inscribe a Moraleda de Zafayona, dentro de la provincia de Granada.
Es el año 1835 cuando Moraleda de Zafayona no alcanzaría su total independencia según el Real Decreto promulgado un bajo su regencia por María Cristina de Borbón-Dos Sicilia.
A lo largo del siglo XIX, durante la vigencia de los distintos gobiernos liberales se van a producir las “desamortizaciones” que es un proceso de expropiación o nacionalización de las propiedades de la Iglesia en concepto de venta de los llamadas “manos muertas”, nombre que recibieron las instituciones como la Iglesia y los Consejos que no podían vender sus tierras.
Las Guerras Carlistas, iniciadas contra el gobierno liberal tenían a los insumisos del norte (vascos y navarros), catalanes y valencianos, todos juntos a una activa Institución, que será la Iglesia quien avivaba desde el púlpito la sedición y rebelión contra la monarquía liberal y ésta, inició el proceso de “desamortización de los bienes de la Iglesia” para poder sufragar con medios económicos la formación de un ejército, dotado de pertrechos y soldados para combatir a las partidas facciosas que querían imponer por la fuerza, el régimen absoluto.
Un siglo más tarde en el Catastro del Marqués de la Ensenada en 1847 es cuando Pascual Madoz considera a Moraleda de Zafayona un municipio autónomo con ayuntamiento, en provincia, diócesis, audiencia territorial y capitanía General de Granada.
En aquel tiempo era un núcleo urbano con 80 cuevas que servían de albergue a la población, algunas casas construidas, una escuela de niños y otra de niñas, una fuente, la iglesia parroquial de San Marcos y una ermita llamada San Sebastián.
El municipio incluía también algunos cortijos que el Marqués de Ensenada había recogido en su Catastro. Había una colina donde Madoz situaba el campo de Zafayona utilizando en aquel entonces como pasto del ganado. La mayor parte del terreno estaba sin cultivar produciendo tomillo y esparto.
La zona de cultivo se dedicaba a la producción agrícola de cebada, habichuelas y maíz.
Posteriormente se suceden otros pasajes históricos como la Revolución y Constitución del 1869, el gobierno provisional del general Serrano, el reinado de Amadeo I de Saboya, la I República en 1873, período que termina con el golpe del Estado del general Pavía quien entra con las tropas en el Congreso en 1874, seguido por el pronunciamiento militar del general Martínez Campos en Sagunto en el año 1874, imponiendo por la fuerza de las armas la Restauración de la monarquía borbónica, en la persona de Alfonso XII.
En la primera mitad del siglo XX Moraleda soportaba una gran pobreza y la mayoría de los vecinos seguían viviendo en las cuevas en condiciones precarias y solamente una minoría de clase burguesa ocupaba las casas construidas y las tierras de labor.
A mediados del siglo XX, se produce un cambio político, con la proclamación de la II República, he iniciada la Guerra Civil, Moraleda de Zafayona es ocupada por el bando nacional.
La Guerra Civil y la Postguerra no mejoraron la situación económica y sería en la segunda mitad del siglo XX cuando se alcanza cierto nivel de mejoría económica local, gracias a la construcción del canal del rio Cacin y la construcción del Barrio del Loreto.
A principios de la década de los 60 se produjeron unas inundaciones que provocaron el hundimiento de la mayoría de las cuevas dejando a unas 250 familias sin hogar.

En mi libro: “La España critica….una Iberia posible” comento esta tragedia humana y manifiesto: “Desgraciadamente, la anarquía existente en las dos Españas enfrentadas trajo sin por ello olvidar otras sangres inocentes derramadas, con los métodos represivos de los dos bandos que usaron la extrema dureza. Vamos a recordar dos víctimas de esta barbarie, la desaparición de dos personajes que la sufrieron en su persona, dos genios de la pluma Federico García Lorca y Ramiro de Maeztu, inútilmente sacrificados por el odio enfermo de los contendientes.
Olvidemos para siempre esta tragedia, con su memoria histórica y sepultemos definitivamente la triste realidad que denunciaba Mariano José de Larra del convulso periodo decimonónico: “Aquí yace media España, murió de la otra media”.
Recordemos tiempos pasados donde reinaba la armonía en el pueblo y todo el estrato social participaba en actos colectivos como refleja el gran genio pictórico Francisco de Goya en su obra “La Pradera de San Isidro” con escenas de fiestas, alegría común y jolgorio popular y en otros como “La carga de los mamelucos” donde todo un pueblo unido, participa en su lucha contra el invasor francés.
En esta escena de la Guerra de Independencia, ya un ilustrado de mente privilegiada D. Melchor Gaspar de Jovellanos, hacía su análisis personal y decía: “España no lucha por los Borbones, ni por los Fernando; lucha por sus propios derechos, derechos originales, sagrados, imprescriptibles, superiores e independientes de toda la familia o dinastía.
España lidia por su religión, su Constitución, por su leyes, por sus costumbres, sus usos y en una palabra, por su libertad…”
Terminada la guerra transcurre su historia dentro del régimen de Franco hasta que en el año 1977 se incorpora como villa, tras la Ley de la Reforma Política al nuevo sistema democrático actual.
Al final del siglo XX y tras la Transición política ha sido el periodo de mayor prosperidad económica y cultural del municipio consolidándose las bases del progreso económico del siglo XXI.

2. ARTE Y TRADICIONES