Frailes año 1954
Las carboneras sin nº, sin agua, sin luz; dos pequeñas habitaciones, que hoy tendrías que ser muy optimista para llamarlas a sí. Un hombre defenestrado por su opción en la guerra, una mujer que da alud dos mellizos teniendo ya cuatro retoños de dos, cuatro, (seis, yo) y ocho años. Ahí, en ese estado o situación. De ahí parten mis primeros recuerdos, veo como en un año muere; mi padre, mi abuela, un mellizo el otro, veo como tiene que trabajar esa madre, la mía, como sufre las carencias
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Tremendo Belmontes. Son historias que dejan al que las escucha sin palabras y con un nudo en la garganta. Por mucho que yó quiera construir en mi imaginación cualquier escena como la que ha contado usted, ó cuentan las innumerables personas que como usted vivieron aquellas penurias, creo que no llega a ser ni una milésima parte de lo que fué la cruda realidad. Y aún así, con esa pequeñísima parte, consigo que se me pongan los pelos de punta. Por otro lado, es inevitable la comparación con los tiempos de hoy y el estado de bienestar que tenemos y que nos empeñamos en nó apreciar. No hacemos más que buscarnos problemas y dejarnos llevar por los tiempos que corren, por la avaricia y la envidia. Claro que en esos años que ustedes cuentan, la avarícia y la envidia tambien existian y siempre le tocaba sufrirla al pobre a la hora de ir a mendigar algo de comida para él y los suyos y así poder echar el día. La diferencia que había entre los que tenian y los que no tenían nada era abismal, tener dinero y poder por un lado y no tener nada que llevarte a la boca por otro.
Por eso creo que es importante echar un vistazo al pasado de mano o de boca de nuestros familiares ó amigos como usted y ver a lo que queda reducida la necesidad, ahora todos tenemos necesidad de hacer muchas cosas y abarcar más para tener más y más dinero y antes con solo sobrevivir era yá suficiente. No se deve de enterrar ese pasado, porque nos guste o nó forma parte de nosotros y de lo que somos y sería una falta de respeto hacia todos los que lo vivieron.
En fín que me alegro que la hayas compartido con nosotros. Esperaré impaciente el siguiente capitulo.
Un abrazo.
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