Cierto sacerdote decidio vender su
caballo. Poco despues, se presento un hombre que estaba interesado en el animal. -Debo advertirle que este animal es eclesiastico- le dijo el sacerdote -. Para que corra, hay que decirle: "Bendito sea Dios" y para que se detenga "Aleluya". -He trabajado con
caballos toda mi vida- comento el posible comprador -, y jamas habia escuchado algo asi. Me gustaria probarlo. El buen hombre se monto y ordeno con escepticismo: "Bendito sea Dios". De inmediato, el caballo comenzo
... (ver texto completo)