Mejores mensajes de LOS BALCONES:
José Saramago:
El hombre más sabio que he conocido en toda mi vida no sabía leer ni escribir. A las cuatro de la madrugada, cuando la promesa de un nuevo día aún venía por tierras de Francia, se levantaba del catre y salía al campo, llevando hasta el pasto la media docena de cerdas de cuya fertilidad se alimentaban él y la mujer. Vivían de esta escasez mis abuelos maternos, de la pequeña cría de cerdos que después del desmame eran vendidos a los vecinos de la aldea. Azinhaga era su nombre, en la ... (ver texto completo)
“El día que le dije NO a mi hijo… y no me arrepentí”
—Papá, ¿me puedes prestar la camioneta?
Era una pregunta que se había vuelto rutina.
Salía, volvía con el tanque medio vacío, el interior hecho un desastre y ni una sola vez la limpiaba.
Ese día, lo miré con firmeza y le dije:
—No.
Su rostro cambió. Palideció como si le hubiese quitado el mundo.
— ¿Cómo que no? ¿Y cómo voy a ir a la universidad? ¿Al cine? ¿A la playa?
—No es castigo, hijo. Es consecuencia.
No cuidaste algo que no era tuyo. ... (ver texto completo)
Dicen que en la vejez uno descubre lo esencial. Yo lo confirmo.
A esta edad entendí que la vida no se mide en lo que logré, en los títulos, en los viajes, en las cosas que presumí alguna vez. No. La vida se mide en lo que supe disfrutar mientras el tiempo corría sin detenerse.
De qué sirve haber tenido mucho, si no hubo calma para saborearlo. De qué sirve correr tras metas, si se olvidó mirar el atardecer desde la ventana o escuchar cómo la lluvia golpea el techo en la madrugada.
Hoy lo tengo ... (ver texto completo)
Mateo tenía 17 años y subía todos los días una colina para llegar a la escuela rural donde estudiaba. Una colina empinada, con piedras sueltas, barro en temporada de lluvia, y una mochila que no siempre llevaba libros… a veces solo pan duro y una libreta rota.
Muchos se burlaban de él por usar siempre los mismos zapatos gastados, por no tener celular, por llegar con el pantalón sucio hasta las rodillas.
— ¿Por qué no dejas de venir? —le preguntó un compañero una vez, entre risas—. Total, igual ... (ver texto completo)
????✍️ EL NIÑO QUE PUDO HACERLO...
Dos niños llevaban toda la mañana patinando sobre un lago helado cuando, de pronto, el hielo se rompió y uno de ellos cayó al agua. La corriente interna lo desplazó unos metros por debajo de la parte helada, por lo que para salvarlo la única opción que había era romper la capa que lo cubría.
Su amigo comenzó a gritar pidiendo ayuda, pero al ver que nadie acudía buscó rápidamente una piedra y comenzó a golpear el hielo con todas sus fuerzas.
Golpeó, golpeó y golpeó ... (ver texto completo)
UN DÍA UN JOVEN LE PREGUNTÓ A SU ABUELO:
" ¡Abuelo! Cómo pudieron vivir antes...
- Sin tecnología
- Sin internet
- Sin computadoras
- Sin drones
- Sin tv
- Sin celulares
- Sin Facebook?
El abuelo respondió: ... (ver texto completo)
El campesino....
Fuma, bebe, sabe contar cuentos, huele mal, pelea, sostiene siete hijos o más, siembra frijol, papa, yuca, maíz, plátano, cacao y caña, ordeña 50 vacas desde las 4:00 de la mañana, sabe silbar, le habla a los perros y ellos le ladran a él, hay uno que lo sigue a todos lados, nunca se jubila, no tiene Seguro Social y no le ha hecho falta, no le afecta la altura, va sin protector solar, reconoce un aguacate maduro sin apretarlo, tiene una uña larga para pelar mandarinas, a ojo sabe ... (ver texto completo)
Todos los escritos me han gustado muchísimo. Le felicito
DON LINO, EL QUE SIEMPRE PERDÍA
(Cuento sobre dignidad silenciosa, sabiduría disimulada y el valor de no tener que ganar)
En cada feria del pueblo, don Lino participaba en todo.
En la lotería de jamones, perdía.
En el campeonato de dominó, quedaba fuera en la primera ronda.
En las carreras de sacos, caía antes de llegar a la mitad.
—Pobre hombre —decían algunos—. No gana nunca.
—Es como si le gustara perder —se reían otros.
Don Lino sonreía igual.
Aplaudía al que ganaba. ... (ver texto completo)
El campesino....
Fuma, bebe, sabe contar cuentos, huele mal, pelea, sostiene siete hijos o más, siembra frijol, papa, yuca, maíz, plátano, cacao y caña, ordeña 50 vacas desde las 4:00 de la mañana, sabe silbar, le habla a los perros y ellos le ladran a él, hay uno que lo sigue a todos lados, nunca se jubila, no tiene Seguro Social y no le ha hecho falta, no le afecta la altura, va sin protector solar, reconoce un aguacate maduro sin apretarlo, tiene una uña larga para pelar mandarinas, a ojo sabe ... (ver texto completo)
REFLEXION DE LA VIDA ????
Cómo dijo San Francisco de Asis.., "De aquí no te llevarás lo que tienes, solo lo que distes".
Cuando mueras, no te preocupes por tu cuerpo... tus parientes, harán lo que sea necesario de acuerdo a sus posibilidades.
Ellos te quitaran la ropa,
Te van a lavar
Te van a vestir
Te van a sacar de tu casa y te llevarán a tu nueva dirección.
Muchos vendrán a tu funeral a "despedirse". Algunos cancelarán compromisos y hasta faltarán al trabajo para ir a tu entierro.
Tus ... (ver texto completo)
EL POEMA MAS HERMOSO, DE MARIO BENEDETTI.
Aquí no hay viejos
Solo, nos llegó la tarde:
Una tarde cargada de experiencia
Experiencia para dar consejos.
Aquí no hay viejos
Solo nos llego la tarde.
Viejo es el mar y se agiganta.
Viejo es el sol y nos calienta.
Vieja es la luna y nos alumbra. ... (ver texto completo)
Cada día, la vida te brinda, sus mejores experiencias y vivencias... siempre gracias
Mi padre decía que no deberíamos sentir vergüenza de ser campesinos, de andar con la ropa andrajosa y oliendo a bueyes. De tener callos y cicatrices en las manos o mugre; mientras nuestro corazón sea limpio, lo demás es apariencia, lo demás es pantalla. Que no debemos sentir vergüenza de llorar mirando hacia el cielo, mucho menos de sentirnos tristes.
El iba arando y mi hermano y yo tras él, sembrando el grano. Unas veces iba cantando Gabino Barrera o Valentín de la Sierra, esas canciones de la ... (ver texto completo)
EL HOMBRE QUE BARRÍA LA CALLE… PARA SENTIR QUE AÚN ERA ÚTIL”
Don Eliseo tenía 84 años y ya no trabajaba.
Sus hijos insistían en que descansara, que viera televisión, que se quedara en casa.
Pero él no sabía vivir así.
Cada mañana, al amanecer, tomaba su escoba vieja y salía a barrer la calle.
Barría despacio, con cuidado.
No era solo polvo lo que quitaba… era tristeza, era tiempo detenido.
Cuando le preguntaban por qué lo hacía, respondía:
—Si no barro, me siento invisible. Si barro, al menos ... (ver texto completo)
Un niño llegó corriendo a casa con una carta en la mano. Se la dio a su mamá y le dijo:
—Mi maestro me pidió que te la entregara… solo a ti.
Ella la leyó en silencio. Tenía los ojos llenos de lágrimas, pero sonrió y le dijo:
—Tu maestro dice que eres un genio. Que en esa escuela no tienen los recursos ni los maestros adecuados para enseñarte. Que mejor te enseñe yo, en casa.
Y así lo hizo. Ella misma se encargó de educarlo con amor y paciencia.
Pasaron los años, su madre falleció, y ese niño ... (ver texto completo)
La tortuga y el arte de la resiliencia
En lo profundo de un bosque sereno, donde los árboles hablaban con el viento y el río entonaba canciones de esperanza, vivía una tortuga llamada Aro. No era la más rápida ni la más fuerte, y mucho menos la más admirada. Pero Aro tenía algo que pocos notaban: un corazón paciente y una voluntad inquebrantable.
Desde pequeña, Aro soñaba con llegar al Claro del Sol, un lugar sagrado del bosque donde, según las leyendas, la luz del amanecer curaba las heridas del ... (ver texto completo)