Mejores mensajes de LOS BALCONES:
Su padre la casó con un mendigo porque nació ciega y lo que sucedió después dejó a todos sin palabras
Zainab nunca había visto el mundo, pero podía sentir su crueldad con cada respiro que tomaba. Nació ciega en una familia que valoraba la belleza por encima de todo.
Sus dos hermanas eran admiradas por sus ojos cautivadores y sus figuras elegantes, mientras que Zainab era tratada como una carga, un secreto vergonzoso guardado tras puertas cerradas. Su madre murió cuando ella tenía solo cinco años ... (ver texto completo)
“ ¿Y por qué guardas esos dibujos, abuelito, si ya están rotos?” El niño revolvía una caja vieja en la sala de su abuelo.
Encontró papeles doblados, algunos arrugados, con manchas de tiempo…
y un marco pequeño, envuelto con una cinta roja desteñida.
— ¿Qué es esto, abuelo?
El abuelo sonrió.
—Tus dibujos…
Los guardé todos.
—Pero están feos. Ni siquiera están bien pintados.
El abuelo los acarició con la yema de los dedos, como si fueran frágiles.
—Tú decías eso cuando eras niño…
pero para mí, eran como cartas sin palabras.
Los colgaba en el refrigerador.
Y cuando te fuiste, los bajé y los puse aquí…
porque no podía tirar lo único que me seguía hablando de ti.
— ¿Y por qué este está enmarcado?
El abuelo lo sostuvo con más fuerza.
—Porque ese fue el último que me diste antes de dejar de venir.
Y me prometí que el día que vuelvas… lo pondré otra vez en la nevera.
El niño lo miró… y con lágrimas contenidas, sacó una hoja nueva de su mochila.
—Entonces… vamos a colgar uno nuevo hoy.
A veces, un dibujo mal hecho…
es lo único que sostiene el alma de quien aún te espera. ????????️ ... (ver texto completo)
¿Sabés qué es lo más duro de envejecer?
— ¿Qué?
— Que te volvés invisible. Mientras sos joven, todavía "sos alguien": lindo, gracioso, carismático, fuerte… o al menos, notorio. Pero después todo eso pasa. Y te convertís en “el viejito más” con la campera gastada, o “la señora” con boina y tapado viejo. Es como si ya no estuvieras. Sos transparente…
— Pero yo, ¿sabés? Me fijé en vos apenas entraste a la habitación...
Es una frase de una serie británica muy conocida. Y sí, es real.
Muchas veces, ... (ver texto completo)
CUANTA VERDAD EN ESTE ESCRITO
Cuando era niño, las clases comenzaban en Septiembre descansábamos en Semana Santa, Navidad y año Nuevo y el año Escolar terminaba en Junio. Había algo raro también, los maestros no se enfermaban, no recuerdo que los maestros faltaran dos días seguidos.
Si el maestro te regañaba, no te convenía decir nada en tu casa, porque seguro te volvían a regañar y de paso un castigo.
Ni la lluvia impedía faltar a la escuela, porque era como tu segunda casa, daban ganas de ir. ... (ver texto completo)
S MI RESPONSABILIDAD CREARME UNA VIDA AGRADABLE
Y de pronto comprendí que los pequeños..... acontecimientos en mi diario vivir son los que hacen que mi vida sea mejor en un solo por hoy.
Y también me di cuenta que vale la pena empezar una y mil veces mientras esté con vida y tenga las fuerzas para luchar.
PORQUE SOY REALISTA Y SIEMPRE ME GUSTA LO IMPOSIBLE.
EN OTRAS PALABRAS ME GUSTAN LOS RETOS!
ADEMAS ES MI RESPONSABILIDAD CREARME UNA VIDA AGRADABLE.!
Y me debo amar tanto que todo este amor que yo mismo me doy me permita soltar todo aquello que me hace daño y me lastima.
Porque la soledad no es aquello que me sucede cuando estoy solo.
Sino la angustia que yo mismo me creo cuando no puedo estar conmigo mismo.
ES POR ESO QUE MI ÚNICA META ES SEGUIR ADELANTE.
Porque en mi soledad también aprendí que estando solo se puede ser fuerte.
Porque solo elijo el dolor que me puede cambiar no el dolor que me lastime.
Y ME QUEDÓ MUY CLARO QUE EXISTEN COSAS EN LA VIDA QUE YA NO PUEDO RECUPERAR NI CAMBIAR.
Y que si me aferro a mis heridas continuaré sufriendo.
Sin embargo sí me enfoco en la lección que esto me enseña continuaré creciendo.
Porque con mi mente en calma puedo reconocer el significado profundo que hay detrás de cada actividad de mi vida.
PORQUE DEBO VIVIR PLENAMENTE Y SIN MIEDO.!
Porque con el paso del tiempo me he dado cuenta que todo mundo tiene CICATRICES.
Algunos en el cuerpo otros en el alma y otros en el corazón.
Por eso hoy me amo con amor respeto con gratitud suelto respiro crezco y fluyo.
Porque comprendí que con nubes o con sol mi actitud debe ser la misma.
PORQUE DEBO ENFRENTAR LA VIDA CON FELICIDAD.
Y debo evitar que ningún conflicto borre mi sonrisa y que ninguna mirada severa enfríe mi corazón.
Y SIN IMPORTAR QUÉ TAN GRANDE SEA LA OSCURIDAD QUE ME RODEA.
MI LUZ INTERIOR SIEMPRE ESTARÁ BRILLANDO.
Porque yo soy el único responsable en seguir la dirección en que me muevo.
Y por muy grande que sea la causa de mi sufrimiento jamás debo lastimar a nadie.
PORQUE A MEDIDA QUE EL TIEMPO PASA CUALQUIER ACONTECIMIENTO SE PUEDE ACELERAR.
Además el verdadero amor nace de los tiempos difíciles.
Y POR ESO JAMÁS ME RINDO.
Porque mi vida puede ir de cero a cien en un instante.
Y porqué mi auténtica libertad es sentirme más seguro conmigo mismo.
PORQUE DEBO SER SABIO COMO EL SILENCIO FUERTE COMO EL VIENTO Y ÚTIL COMO LA LUZ.
Y por qué no hay regalo más hermoso que mi vida misma.
PORQUE SOY VIAJERO DEL TIEMPO Y VENGO A APRENDER A COMPARTIR Y A TOCAR ALMAS.
Y debo transformarme dar amor y partir sin apegos.
PORQUE ES MI RESPONSABILIDAD CREARME UNA VIDA AGRADABLE.
ALGO MAS DIFÍCIL?
NAMASTE ... (ver texto completo)
UN DÍA ME PREGUNTARON:
— ¿De dónde eres?
—De un pueblo, que tal vez ni lo conozcas.
— ¿Un pueblo? Jajajajaja.
— ¿Sabes una cosa?
¡CON ORGULLO! Soy de un pueblo... Dónde todo el mundo te saluda y te pregunta o te dice:
¿cómo estás?,
¡Tanto tiempo sin vernos!
¿Eres la hija de…?,
¿Que es de ti Don...?, ... (ver texto completo)
La trilla 2ª parte
Por José Valdivieso Sánchez. Julio-2005
@Proyecto sierra de Baza

.... Cuando llegaba el tiempo de la siega intervenía toda la familia, hasta los de 12 años de edad, incluso la madre aunque tuviera algún niño de pecho, las familias en aquella época eran largas, compuestas normalmente de seis a diez hermanos, los de 12 años para abajo se quedaban en casa guardando a los más pequeños, se les metía a todos en una habitación exenta de muebles, si alguno mamaba, en la cuna si es ... (ver texto completo)
hola soy mª luisa sola martinez he nacido en los balcones pero alos cuatro años me sacaron de alli pero me gusta mucho esa tierra tengo una casa en el baul y cuando podemos nos gusta mucho estar por esas tierras. bueno hoy mi mision es hablar de mis queridos padres que por desgracia los he perdido alos dos. mi padre murio hace siete años y mi madre el dia veintiseis de mayo, quiero deciros quien heran benito sola domenech el nacio en el partior hijo de julian sola ruiz, y isabel domenech herrera ... (ver texto completo)
Me suena el apellido Carrasquillas, tiene dos ramas, Manuela, su hijo Carmelo, Casado con una delicia de mujer, Margarita, en Ud. la sensibilidad la lleva a flor de piel. A mí no sé si me conocerá o ha escuchado hablar de mí, hija del Jefe de Estación, Joaquín se llamaba y Ana mí Madre, desgraciadamente fallecidos demasiado jóvenes, mi madre con 62 recién cumplidos y mi padre, con 75. Mi vida, ya no es vida, me pesa, desde que ÉL se me fue, el ser al que más AMO, amor que surgió como le dije ayer, ... (ver texto completo)
ANTONIO, era su nombre...!

Si alguien quiere mi cariño
que no le busque razones
pues la rosa de mi amor
la tiene un "Granaino"
que nació en LOS BALCONES.

Era todo un caballero
respetuoso y amable ... (ver texto completo)
Recordando a Quevedo: estomagos agradecidos.

EL PICARO Y EL HORTELANO

De mucha labia y talento
era un picaro tunante
que afanaba sus alforjas
de pimientos y tomates.

Algún que otro pepino
aunque dice.. se repiten
berenjenas y guindillas
y si se pican... que piquen.

Y picando y repicando
entre melón y sandía
sus alforjas va llenando
el tunante cada dia.

Y el perro del hortelano
como ladrar no podía
le fiaba más que el amo
y ganó su compañia.

Y fueron los tres contentos
perro, tunante y amo
y aqui termíno la historia
del Pícaro y el Hortelano. ... (ver texto completo)
La de noches que nos pasábamos en la Era dándole a la manivela, cantando, contando chistes, aquello si que era terminar lo que se sembró allá por noviembre, para en junio, julio y agosto, acabar, todos ayudábamos, desde la siega al trillo, las ciencias avanzan una barbaridad, esa unión que teníamos en los pueblos, ya no es lo mismo, casi no hay críos, la escuela en Baza, autobús las maquinitas, el móvil la tele, aquella unión, con tal abundancia de ciencia acabó con la unión. No sería mejor, mantener ... (ver texto completo)
Es cierto Teresa, es una aventadora, yo sólo las he visto como ésta, abandondas, no las he visto funcionar, pero me apena mucho que objetos o máquinas que pertenecen a un momento de nuestra historia y de nuestra memoria colectiva, se pierdan olvidadas.
Recuerdo que en una era en la que jugábamos de niños a futbol había una, pero de éso hace ya mucho tiempo y de ella no que ni un clavo, una pena.
Buenos días a todos.
El otro día navegando por esta página me di cuenta que el número de cuenta que hay escrito para que el que quiera y pueda, claro está, eche una mano en el arreglo de la otra ala del edificio no estaba actualizado. Hablé con el tesorero José Ramón Puertas y este, me ha dado el nuevo número con el encargo de postearlo.

Banco Santander: 0049 0036 1527 9196 8239.

Un cordial saludo a todos los balconeros.

¿Alguien tiene fotos de Los Balcones con nieve?
Hola amigos,
Somos Inocencio "El Kiko", hijo de Joaquin el Filomeno, y Carmen la Cachasnegras. Recientemente recibimos una carta de la asociación en la que se especificaba con cúanto se había colaborado cada persona (socio o no) en la reparación de la Iglesia: Me sorprendió no encontrar nuestros nombres en este listado, ya que fuimos unos de los primeros que comenzaron con esta labor hará ya unos veinte años mas o menos. No queremos con esto tener ningún afan de protagonismo, ya que si hemos ayudado ... (ver texto completo)
Amando Marchal Santiago
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LAS SEÑALES DE LA NATURALEZA
Una de las cosas que recuerdo con cariño del mundo rural son "las señales".
Estos fenómenos, están basados en la observación a lo largo de años así como, de la transmisión oral de los mayores. Es probable que no todas estas señales estén basadas en razonamientos lógicos, o sí, aunque resulte difícil de explicar.
Me acuerdo que una vez me comentaba mi padre que cuando estaba con la yunta de mulos arando, si los animales se paraban a orinar con una frecuencia fuera de lo normal eso era señal de agua. Y para remachar aquella teoría siempre recurría a una experiencia propia.
Me comentaba que en una ocasión que él estaba arando, un mulo conforme iban andando en la besana tirando del arado, se paró en el mismo surco antes de volver no una, ni dos, sino tres veces a orinar. Según contaba mi padre, no tuvo que pasar muchos minutos y el cielo empezó a descargar una tormenta muy importante.
¿Puede tener una explicación?
Sorprendentemente, sí podría tenerla, aunque probablemente no en los términos en que él la entendía.
Hoy sabemos que muchos animales perciben cambios atmosféricos antes que nosotros:
- Descensos bruscos de la presión atmosférica, que preceden a muchas tormentas.
- Cambios en la humedad del aire.
- Variaciones del campo eléctrico antes de una tormenta.
- Incluso sonidos de muy baja frecuencia (infrasonidos) producidos por tormentas lejanas, imperceptibles para el oído humano.
Está bien documentado que aves, vacas, caballos, perros e incluso insectos modifican su comportamiento antes de cambios meteorológicos importantes. No porque "adivinen" el futuro, sino porque perciben señales físicas que nosotros apenas detectamos.
Ahora bien, lo específico de los mulos orinando con frecuencia no está demostrado como un indicador fiable de lluvia. No existe evidencia científica sólida que establezca esa relación. Pero eso no significa que el fenómeno sea absurdo.
Podría ocurrir que:
El animal estuviera inquieto por el cambio ambiental, ese nerviosismo alterara su comportamiento, una mayor excitación fisiológica favoreciera micciones repetidas.
O podría tratarse simplemente de una coincidencia memorable. La memoria humana tiene una gran capacidad para conservar las historias que aciertan y olvidar las que no. Sin embargo, eso no invalida el valor de la observación original. Al fin y al cabo, muchas prácticas agrícolas nacieron exactamente así: observando regularidades antes de saber explicarlas.
Lo interesante no es si siempre funcionaba. Lo verdaderamente importante es otra cosa. En el mundo rural, la gente vivía completamente pendiente del tiempo.
Hoy miramos una aplicación del móvil.
Mi padre miraba:
- El color del cielo;
- El vuelo de las golondrinas;
- El olor de la tierra;
- La dirección del humo;
- Las hormigas;
- Las nubes sobre la sierra;
- El comportamiento de los mulos.
Todo formaba parte del mismo lenguaje.
Era un inmenso sistema de señales. Ninguna era infalible.
Pero todas juntas ayudaban a tomar decisiones. Las señales eran una conversación con la naturaleza.
Esa es quizá la idea más bonita.
El campesino no se sentía separado de la naturaleza. Vivía dentro de ella. No decía:
"Va a llover porque lo dice el satélite."
Decía:
"Las golondrinas vuelan bajas."
"Las hormigas están tapando los hormigueros."
"El aire huele distinto."
"Los mulos están raros."
Era otra forma de leer el paisaje. Una sabiduría humilde.
Hay algo muy hermoso en estas señales.
Nunca se afirmaban como una verdad absoluta.
Se decían con prudencia.
"Eso es señal de agua."
"No me gusta ese cielo."
"Hoy los animales vienen inquietos."
"No sé... pero algo va a cambiar."
Era un conocimiento lleno de matices. Un patrimonio que casi se ha perdido. Lo triste es que estas observaciones rara vez se escribían.
Pasaban de abuelo a padre. De padre a hijo. En mitad del trabajo.
Mientras se podaba. Mientras se araba. Mientras se segaba. Si se rompía esa cadena... desaparecían.
Y con ellas, una manera de mirar el mundo.
Mi padre, como tantas personas del campo, no sabía leer mapas del tiempo. Tampoco los necesitaba. Le bastaba con mirar a los mulos. Una mañana, mientras abría un surco tras otro, uno de ellos se detuvo a orinar. Siguieron unos metros y volvió a hacerlo. Poco después, una tercera vez. Mi padre dejó el arado, levantó la vista y dijo sin darle mayor importancia: «Hoy nos mojamos».
No habían pasado muchos minutos cuando el cielo se vino abajo. Durante años pensé que aquello era una exageración de las que adornan los recuerdos. Con el tiempo comprendí que no pretendía explicarme un milagro. Solo quería enseñarme que el campo habla, pero habla despacio, y que para entenderlo hay que pasar media vida escuchándolo.
Al hilo de estos recuerdos me resulta casi imposible no reconstruir frases hechas que acuden a mi memoria:
- Cuando las golondrinas vuelan bajo.
- Cuando el humo no sube.
- Cuando las hormigas cierran el hormiguero.
- Cuando las ovejas se agrupan.
- Cuando el mochuelo cambia de sitio.
- Cuando el perro no quiere salir.
- Cuando el rocío tarda en levantarse.
- Cuando los mulos se paran a orinar.
- Cuando la ceniza se pega a la paleta del brasero.
No como un catálogo de certezas, sino como un inventario de una inteligencia construida con paciencia.
Hay una diferencia importante entre conocimiento y explicación
Quizá esa sea la enseñanza más valiosa. Nuestros mayores sabían muchas cosas antes de poder explicarlas. La ciencia moderna suele recorrer el camino inverso: primero busca la explicación y luego comprueba si el conocimiento era correcto. El mundo rural hacía lo contrario: observaba durante décadas, descartaba lo que no funcionaba con frecuencia suficiente y conservaba lo que, sin ser infalible, resultaba útil.
Eso exige una enorme disciplina de observación. No es casual que muchos campesinos fueran capaces de distinguir decenas de tipos de nubes, reconocer el viento por su olor o prever un cambio de tiempo con varias horas de antelación. No era magia: era experiencia acumulada.
Y, sin embargo, también había un componente poético. Las señales no eran solo herramientas; eran una forma de sentirse unido a la tierra. Cuando un anciano decía: «Las mulas saben algo», no estaba atribuyendo poderes sobrenaturales al animal. Estaba reconociendo, con una humildad que hoy a veces hemos perdido, que el ser humano no es el único que lee el mundo y que, en ocasiones, conviene prestar atención a quienes llevan millones de años haciéndolo sin necesidad de palabras.
Esa es, quizá, la mayor herencia de la sabiduría popular: no tanto enseñarnos a predecir la lluvia como recordarnos que la naturaleza siempre está hablando. La cuestión es si todavía sabemos escucharla. Nuestros mayores si que lo hacían. Ver menos ... (ver texto completo)
n 1993, Stjepan Vokić, un conserje de escuela en Brodski Varoš, un pequeño pueblo del este de Croacia, encontró a una cigüeña blanca herida a la orilla del río. Un disparo de cazador le había destrozado el ala. Ya nunca podría volar.
La llamó Malena.
Mientras las demás cigüeñas migraban cada otoño hacia África, ella se quedaba. Vokić le construyó un nido en el techo de su casa, la abrigaba durante los duros inviernos, y le llevaba pescado fresco cada día. Año tras año.
En 2001 llegó Klepetan.
Un ... (ver texto completo)