Tras las derivas filosoficas, nos topamos de bruces con la triste y dura realidad. Aunque Obama nunca despertó en mi grades ilusiones (siempre lo consideré un producto de marketing), sí he de reconocer que le otorgué el beneficio de la duda, por si acaso. Sin embargo, sigo sin entender a quienes creian que Obama iba a ser poco menos que un nuevo libertador. Obama, mi buen amigo EG, no es ni más ni menos que un títere más en este grán teatro que es el mundo moderno y globalizado. Gran teatro con sus ... (ver texto completo)