A esas alturas las piernas empiezan a quejarse, pero a pesar de todo no me impedían hacer una buena media de velocidad, para eso colaboraban las zetas del paerón. Ya camino de Cuevaterriza, continúo pasando gente, alguien se pega una piña sin consecuencias en un terreno complicado. Camino de la cerecera alcanzo y saludo de nuevo a Isidro, y continuo por los cortijos del Saltaero, estaba en el tramo final, las fuerzas acompañaban, la bicicleta se sabía el camino, a punto de coronar el portillo del ... (ver texto completo)
Chache Juan eres un fenómeno cuando quieres, el año que viene tienes otro voluntario para quitarte los pinchos del camino, (como decía mi aguelo si semos vivos)