Según varios eruditos, las dos últimas obras de Shakespeare, Enrique VIII y Dos parientes nobles, fueron escritas en colaboración con John Fletcher, otro dramaturgo inglés de aquel tiempo.
El espectáculo de una ejecución pública en París horrorizó tanto a León Tolstoi, que dijo: “Nunca, bajo ninguna circunstancia, prestaré nuevamente servicio a forma alguna de gobierno absoluto”.
Después de los primeros episodios de Las confesiones del caballero de industria Félix Krull, el novelista Thomas Mann interrumpió la obra, la publicó como relato corto y no volvió a ella hasta 32 años después. Cuando reanudó el trabajo, exactamente donde lo había dejado, no alteró ni una sola palabra de los fragmentos anteriores, y la novela resultante quedó tan bien equilibrada como todas sus otras obras.
Herman Melville no destacó como figura literaria hasta mucho después de su muerte, en 1891. Se había desilusionado tanto por el fracaso comercial de Moby Dick (1851) y otra novelas, que renunció a la pluma y se convirtió en un oscuro empleado en la administración de aduanas de Nueva York. Su Bill Budd ni siquiera fue publicado antes de 1924.
Aunque no estaba ciego, pero tenía vista deficiente, Aldous Huxley aprendió braille para poder dar descanso a sus ojos doloridos, sin tener que renunciar a la lectura, de la que tanto disfrutaba. Una de las compensaciones, decía Huxley, era el placer de leer en la cama en la oscuridad, con el libro y las manos cómodamente bajo los cobertores.
Emily Dickinson, cuya poesía emociona ahora a millones de personas, dio vuelo a su imaginación en lo concerniente a la Tierra, el firmamento y el mismo cielo. Pero sólo abandonó Massachusetts, su estado natal, una única ocasión, para visitar a su padre en Washington, donde era diputado. Se convirtió en una auténtica reclusa, que no permanecía en la misma habitación con sus visitas, sino que hablaba con ellos desde una habitación vecina.
Cuando D. W. Griffith produjo su película El nacimiento de una nación, se inspiró en el libro The Klansman, de Thomas Dixon, como base para el guión. Acordó pagar a Dixon 10,000 dólares por los derechos, pero se quedó sin dinero y sólo pudo pagarle 2,500 por la opción original. Por el resto, ofreció a Dixon un interés del 25 por ciento sobre las ganancias de la película. Dixon aceptó de mala gana. Al final, sus ingresos se convirtieron en la suma más grande que ha recibido jamás algún escritor por una historia para el cine: varios millones de dólares. ... (ver texto completo)
La obra maestra de Gustave Flaubert, Madame Bovary, una historia de amor brutal y realista que trataba sobre el adulterio, fue condenada como pornográfica cuando se publicó por entregas en un periódico en 1856, y Flaubert fue acusado de ofender la moral pública y la religión. La corte censuró el libro, pero absolvió a su autor. Aunque la novela estaba vendiéndose a miles, Flaubert dijo que deseaba tener bastante dinero como para comprar cada ejemplar, “arrojarlos todos al fuego y no volver a oír ... (ver texto completo)
O’Henry, seudónimo de W. Sydney Porter (1862-1910), estaba cumpliendo tres años de prisión por malversación de fondos públicos, cuando empezó a escribir cuentos. Una vez liberado, obtuvo fama nacional con 300 relatos, todos con final sorprendente.
El líquido que se encuentra dentro de los cocos verdes puede ser empleado como un sustituto del plasma sanguíneo en una emergencia. Esta propiedad fue descubierta durante la Segunda Guerra Mundial. Los médicos también descubrieron, en Fiji, que las incisiones quirúrgicas sanan con mayor rapidez cuando son cosidas con fibra esterilizada de coco en vez de con tripa de gato.
La penicilina, el primer antibiótico, fue descubierta por accidente en 1928. Una placa para experimentos bacteriológicos fue dejada al descubierto accidentalmente por el doctor Alexander Fleming en su laboratorio en Inglaterra. Un experimentador que se encontraba en el piso superior se descuidó con el moho que estaba utilizando y parte de él fue arrastrado por el viento a través de una ventana abierta. Fue a parar al cultivo destapado de estafilococos de Fleming. Al día siguiente, el bacteriólogo ... (ver texto completo)
El hombre de ciencia Otto Heinrich Warburg, aunque judío, trabajaba en la Alemania nazi. Se dedicaba a la investigación del cáncer, y Hitler tenía cáncer de garganta. Cuando Warburg fue jubilado forzosamente de su puesto, en 1941, Hitler ordenó su cancelación y aclaró que era una excepción.
Albert Einstein llamaba a su cerebro su laboratorio. En la búsqueda continuada de la ciencia por descubrir el secreto de la genialidad, el cerebro de Einstein está siendo dividido, gramo por gramo, y analizado en un laboratorio en Wichita, Kansas. El doctor Thomas Harvey, ex-patólogo en jefe de la Universidad de Princeton, está dirigiendo el estudio.
La técnica de diagnosticar la enfermedad tomando el pulso de un individuo fue desarrollada en China hace decenas de siglos. Se decía que 51 tipos diferentes de pulsaciones eran identificadas en 11 lugares distintos del cuerpo. Cada pulsación era relacionada con un diferente problema de salud.
Cuando apareció un cometa sobre Rusia en 1664, y el zar preguntó que pronosticaba, se le dijo que habría una plaga de otoño, pero menos peligrosa para Rusia que para otros países. El zar procedió a establecer un cordón sanitario en sus fronteras y prohibió la llegada de barcos extranjeros, especialmente ingleses, a los puertos rusos. Aunque esta historia puede ser cierta, es interesante hacer notar que Rusia escapó de la peste en esa ocasión.