Érase una vez un bosque de manzanos que crecían juntos dando jugosas frutas rojas que los pájaros picoteaban gustosos. A su lado, justo en la ribera del terreno que ocupaban, crecía otro árbol diferente, distinto, al que esos mismos pájaros jamás se acercaban puesto que en lugar de manzanas de rojo intenso tenía unas pequeñas bolas algo alargadas duras como piedras.
Este árbol quería ser como ellos pero por más que lo intentaba no podía y todos los manzanos se reían de él y de sus estériles esfuerzos. ... (ver texto completo)
Este árbol quería ser como ellos pero por más que lo intentaba no podía y todos los manzanos se reían de él y de sus estériles esfuerzos. ... (ver texto completo)