Que bien describes a Don Antonio, era humano y sabio, lo conocí personalmente y me salvó la vida en Agosto de l. 947, me encontraba muy grave con fiebres de 42, y mi padre Farmaceutico de Salar lo llamó a Loja y acudió a Salar, rápidamente obsevó de que se trataba de septicémia, y recetó me inyectaran peniscilina, que aún no había en las Farmacias, se tenia que solicitarla, pero el Presidente de la Hermandad Farmacéutica, le adelantó la dosis y rápidamente empecé la mejora. Fué la primera peniscilina ... (ver texto completo)