Menos mal que tenemos un alcalde que redime a todo el
pueblo, incluso a éstos que no saben ni hablar pero sí criticar y hacerlo sin respeto ni consideración, creyendo que porque tiene un cargo público al que accede, no voluntariamente como se ha dicho aquí, sino por los votos mayoritarios de los ciudadanos, se le puede menospreciar e insultar como aquí se le ha hecho, con motes y otras barbaridades. Eso tiene el nombre no sólo de cobardes, sino de hipócritas redomados que a lo mejor cuando se lo
... (ver texto completo)