La noche llega a calmar las ansiedades del día y a apaciguar el silencio la necesidad de paz que tiene el alma.
Hay gente en las redes que se les olvida que uno los conoce en la vida real.
Nunca subestimes a una persona callada, las cosas importantes se planean en silencio.
JUGANDO A SER MÉDICO

Un joven que quería ser médico, pero sin tener que estudiar, fue a ver al mejor doctor de su ciudad y le explicó su deseo.
– ¡Llegas justo a tiempo!–le dijo el galeno–. Ahora iba a visitar a unos enfermos. Ven conmigo y así aprendes.
Al llegar a casa del primer paciente, el doctor le miró y le dijo: «Tu caso es muy sencillo: no comas tantas cerezas. Tómate una infusión y mañana te sentirás mejor».
– ¡Eres un médico fabuloso! ¿Cómo has podido saber qué le ocurría sin ... (ver texto completo)
El hombre más rico del mundo no es el que conserva el primer duro que ganó, sino el que conserva el primer amigo que tuvo.
No busques al amigo para matar las horas, sino búscale con horas para vivir.
Amigos son aquellos extraños seres que nos preguntan como estamos y se esperan a oír la contestación.
CRECER CON LAS CRÍTICAS

Había una vez un filósofo a quien la gente tenía por un hombre de conocimiento objetivo. Y es que no pasaba un día en el que no acudiera a su puerta una multitud de personas en busca de consejo, de enseñanzas o de una simple reflexión de aquel venerable erudito. Y, cada vez que el filósofo hablaba, la gente lo escuchaba absorta. Pero había entre sus oyentes un desagradable individuo que no perdía ocasión de contradecir al filósofo.
Había observado sus puntos débiles y ... (ver texto completo)
A veces los pensamientos nos consuelan de las cosas, y los libros de las personas.
El que no sabe lo que busca, no entiende lo que encuentra.
Cuando las aguas turbias pasen entonces vendrá la calma y ojalá que aprendamos a valorar más la vida y todo lo que el dinero no puede COMPRAR!
A veces el viaje más largo es la distancia entre dos personas.
No des a nadie lo que te pida, sino lo que entiendas que necesita y soporta luego la ingratitud.
EL ZAR Y EL HALCÓN

Cierto día, el zar de Rusia se fue de cacería con un halcón. Después de haber caminado mucho le entró sed y, llevando sobre un brazo a su halcón predilecto, se alejó a caballo en busca de una fuente. Buscó hasta que encontró una vena de agua que goteaba lentamente de una roca. Puso una copa bajo aquel diminuto manantial y esperó a que se llenara. Después trató de beber el agua recogida, pero el halcón se agitó y, con un golpe de ala derramó la copa. De nuevo, el zar llenó el ... (ver texto completo)
La palabra progreso no tiene ningún sentido mientras haya niños infelices.