Yo crecí creyendo que mi abuela era mi mamá, todos me hacían burla que mi mamá estaba muy anciana que porque se casó grande y yo les decía porque mi mamá envejece cada día por darme tanto amor y un día voy a crecer y le voy a devolver su juventud y yo iré envejeciendo, ellos me decía apoco eso pasa, mi gran amigo decía si porque mi abuelito era grande grande en sus fotos y ahora es chiquito.
Pero un día llegó una señora muy elegante yo ya tenía 12 años y dijo a mi mamita que venía por mi porque ... (ver texto completo)
Entre los muchos idiomas difíciles de aprender, está el silencio.
La memoria es el diario que cada uno de nosotros siempre trae consigo.
La tierra no es el feudo de ninguna generación; es un arrendamiento a los hombres de por vida.
No es importante contar las personas que pasan de largo, es importante las personas que se quedan, eso importa.
Nadie es más feliz que aquel que sabe disfrutar de su propio espacio sin sentirse solitario.
LEELO CON ATENCIÓN

En la Clínica de un famoso cirujano cardiólogo, entra la secretaria al consultorio de éste y le anuncia que un viejecito, muy pobre, deseaba consultarle, recomendado por un medico del hospital público.
El médico le dice que hablará con él una vez que haya atendido a todos los clientes con cita médica.
Después de dos horas de espera, el médico recibe al anciano y éste le explica la razón de su visita:
- 'El médico del hospital público me ha enviado a usted porque únicamente ... (ver texto completo)
La primera virtud es frenar la lengua, y es casi un dios quien teniendo razón sabe callarse.
Hoy vas a conquistar el cielo, sin mirar lo alto que queda del suelo.
Muestra siempre tu lado más amable, así contagias a quien tengas cerca.
Cuando todo parece terminado, surgen nuevas fuerzas, esto significa que vives.
El fracaso es una gran oportunidad para empezar otra vez con más inteligencia.
Verás en mis gestos que me he hecho mayor.
Mayor, que no tiene nada que ver con vieja, porque ya quisieran muchos, con menos años, tener mis ganas de vivir.
Y es que me he hecho lo suficientemente mayor, como para saber, que hay guerras que se ganan abandonándolas, e infinitos que duran lo que dura un otoño.
Tengo los años bastantes, como para saber, que siempre seré una niña cuando algo me ilusione, me atrape, y me llene de pasión.
Soy tan tan mayor, que se me han escurrido las ganas de discutir ... (ver texto completo)
El problema es que desde pequeños nos enseñan a pedir deseos, no a luchar por ellos.
Si tu lámpara brilla más que las otras, sé feliz, pero nunca apagues la luz de los demás para hacer brillar la tuya.