Buenas noches Antonia, feliz descanso. un abrazo.
Erase una vez un hombre que vivía muy cerca de un importante cruce de caminos.
Cada día, nada más salir el sol, se acercaba al cruce para instalar su pequeño puesto ambulante de bocadillos, que el mismo reparaba y horneaba en su horno de leña.
Este hombre, que no podía ver ni escuchar bien, era conocido en toda la región por sus exquisitos bocadillos, a los que dedicaba todo su tiempo, ya que ni veía la televisión, ni podía leer el diario…
La gente estaba tan contenta que cada día le compraba ... (ver texto completo)
Como sabes, la vida es un eco, recibimos lo que damos.
Nunca te vayas sin haberlo intentado todo. Es la única manera de no volver.
El fracaso es una gran oportunidad para empezar otra vez con más inteligencia.
Hay que estudiar mucho para saber poco.
Creo que la gente pierde la capacidad de sorprenderse porque diariamente presencia desastres que suceden en todos lados.
Antonia hasta mañana. feliz descanso. un abrazo.
Cuenta la leyenda que Orfeo, el más grande músico que jamás haya existido, poseía un talento tan sublime que incluso las piedras y los árboles se conmovían con el sonido de su lira. Sin embargo, su historia estuvo marcada por la tristeza, pues perdió a su amada Eurídice y, tras un fallido intento de traerla de regreso del Inframundo, vagó por la tierra sumido en el dolor.
Los dioses lo observaron con compasión, pero el destino quiso que su viaje terminara trágicamente. Su canto, antes lleno de amor ... (ver texto completo)
Me encanta quien ha aprendido a estar solo, porque cuando decide acercarse a alguien es porque realmente le importa, no porque lo necesite.
Así es la vida: más allá de las dificultades y del sufrimiento, sentir que vale la pena y mirar con confianza el nuevo día que aparece en el horizonte..
Las alegrías no compartidas mueren de soledad...
A veces los pensamientos nos consuelan de las cosas, y los libros de las personas.
Buenas noches Sensi, felices sueños, hasta mañana un abrazo.
La historia de Androcles y el león

Hace mucho tiempo, en los días del Imperio Romano, vivía un esclavo llamado Androcles. Cansado del maltrato de su amo, un día decidió escapar. Huyó hacia el bosque, buscando refugio entre los árboles y la tranquilidad de la naturaleza.
Mientras andaba por el bosque, Androcles escuchó un rugido terrible. Asustado, se escondió detrás de unos arbustos… pero lo que vio lo dejó sin palabras: un enorme león se acercaba, cojeando y gimiendo de dolor. Aunque al principio ... (ver texto completo)