Leyendas de Cotopaxi
Se dice que en uno de esos días en los que el señor Sarabia vagabundeaba por las calles, la suerte cambió, y mientras buscaba un refugio, encontró una inmensa mina de oro; el oro más brillante que nadie había visto jamás. A partir de ese momento, se dice que el Señor de Sarabia se volvió el hombre más poderoso de la zona. Compraba lujosas casas, las mejores ropas y muchos peones que pronto se convertirían en sus esclavos. Con el dinero que tenía, compró a la policía, a las ... (ver texto completo)
Lo curioso de la vida es que aquello que hoy parece cotidiano, mañana puede convertirse en uno de los recuerdos más valiosos de nuestra historia.
Disfruta el hoy, porque mañana, inevitablemente, también será un recuerdo.
Solo aquellos que intentan lo absurdo pueden lograr lo imposible.
No creas nada de lo que oigas, y ni la mitad de lo que veas.
Buenas noches Antonia. Feliz descanso y sueña bonito. un. abrazo.
Buenas noches Sensi que descanses, hasta mañana un abrazo.
Buenas noches Antonia. Feliz descanso y sueña bonito. un. abrazo.
En la vida solo puedes controlar dos cosas: tu esfuerzo y tu actitud.
Siempre tendrás problemas. Aprende a disfrutar de la vida mientras los resuelves.
Amar la lectura es trocar horas de hastío y aburrimiento por horas de inefable y deliciosa compañía.
Hasta mañana si dios quiere Sensi, que tengas una feliz noche un abrazo.
Cuenta la leyenda que hace aproximadamente 500 años, el bosque Polylepis tenía más de 60 hectáreas y al final se asentaba la comunidad de Pastos y Quillacingas. Entre los habitantes había una hermosa joven de nombre Ishuaquinua que en la lengua awa significa “vida triste”. Al cumplir los 17 años fue escogida como esposa para el Cacique. La chica imaginó que tendría el mundo a sus pies y se volvió déspota, orgullosa y sin sentimientos. Un día entró al bosque milenario donde habitaba el Curupí, un ... (ver texto completo)
Sabes que ya no eres tan joven cuando te das cuenta de que antes te escapabas de casa para ir a las fiestas y ahora te escapas de las fiestas para volver a casa.
La sociedad está dividida en dos grandes clases: la de los que tienen más comida que apetito y la de los que tienen más apetito que comida.
Lo único que impide a Dios mandar un segundo diluvio, es que el primero fue inútil.