Dijo Platón que los buenos son los que se contentan con soñar aquello que los malos hacen realidad.
Jamás es perdido el bien que se hace.
Cuando soy buena, soy buena; cuando soy mala, soy mucho mejor.
Si el hombre procurase ser tan bueno como procura parecerlo, conseguiría su objetivo.
La culpa la tiene sólo el tiempo. Todos los hombres se tornan buenos, pero ¡tan despacio!
La gente buena, si se piensa un poco en ello, ha sido siempre gente alegre.
Todo acto de bondad es una demostración de poderío.
El único símbolo de superioridad que conozco es la bondad.
Si hacemos el bien por interés, seremos astutos, pero nunca buenos.
Buscando el bien de nuestros semejantes, encontramos el nuestro.
Los monos son demasiado buenos para que el hombre pueda descender de ellos.
Y, como sucede con chitales y langures, las aves también avisan a los mamíferos tan pronto como aparece algún síntoma de peligro. Esta utilidad quizá no lo sea tanto para los hipopótamos adultos, que prácticamente carecen de depredadores, aunque sí puede serlo para las hembras con sus crías. Por lo demás, debe tenerse en cuenta que incluso los temibles rinocerontes negros suelen llevar en todo momento un bufago en la grupa, de forma que cuando el pájaro advierte algún peligro y alza el vuelo, pone en guardia al miope ungulado, que rápidamente se dispone a huir o a hacer frente a la posible amenaza. ... (ver texto completo)
La simbiosis entre bufagos e hipopótamos, sin embargo, no es exclusiva de estos ungulados, ya que los pájaros también se alimentan de garrapatas y otros parásitos sobre el dorso de antílopes, jirafas, rinocerontes y cebras, y a veces sobre el ganado doméstico. Curiosamente, estos pájaros emparentados con los estorninos no son tolerados sobre la piel de los elefantes, quizá porque los proboscídeos ya suplen sus necesidades higiénicas con la trompa. Aunque parezca lo contrario, también la asociación ... (ver texto completo)
Asociaciones defensivas

Cuando los escasos pukus, o kobs sureños, que viven en las espesuras del Linyanti salen a beber, se tornan muy vulnerables. El leopardo, que acecha desde las sombras, está esperando este momento para capturarlos. Pero el poderoso felino no ha contado con la presencia de los babuinos que, verdaderos centinelas de estos antílopes ribereños, emiten sus sonoros ladridos tan pronto como detectan la presencia de la fiera. Los hipopótamos y las garcillas bueyeras o los bufagos ... (ver texto completo)
Pese a ello, el hipopótamo se alimenta poco en proporción a su peso. Su ración cotidiana, de 25 a 40 kg. de hierba fresca, apenas representa del 1 al 1,5% de su peso corporal, una cantidad bien exigua si se compara con el 2,5% que necesitan consumir casi todos los demás ungulados para sobrevivir. Por lo demás, la tasa metabólica del hipopótamo es bastante baja, lo que probablemente tiene que ver con un modo de vida que minimiza el gasto de energía –el animal pasa la mayor parte del día prácticamente inactivo en un medio portante, estable y cálido-, y ello le permite sobrevivir durante días, o incluso semanas, en una ciénaga sin comida ni sombra y con muy poco agua. ... (ver texto completo)