No hay ninguna cosa buena que no tenga su base en la razón.
El que es bueno en la familia es también un buen ciudadano.
Todos desean vuestro bien. No dejéis que os lo quiten.
Debe uno ser pobre para conocer el lujo de dar.
El bien es lento porque va cuesta arriba. El mal es rápido porque va cuesta abajo.
Al bien hacer jamás le falta premio.
La confianza en la bondad ajena es testimonio no pequeño de la propia bondad.
Si haces bien para que te lo agradezcan, mercader eres, no bienhechor; codicioso, no caritativo.
La bondad es la única inversión que nunca quiebra.
El que se ocupa demasiado en hacer el bien no tiene tiempo de ser bueno.
Recuerda que eres tan bueno como lo mejor que hayas hecho en tu vida.
Cuanto mejor es el bueno, tanto más molesto es para el malo.
Las almas bellas son las únicas que saben todo lo que hay de grande en la bondad.
No puede existir bondad alguna donde no haya conocimiento de ella.
Bueno es dar cuando nos piden; pero mejor es dar sin que nos pidan, como buenos entendedores.