Vida cotidiana: El gran alce africano es tímido y le falta agresividad. Es gregario y forma robaños de hasta 60 cabezas. Normalmente son de 15 a 20 con uno o dos machos adultos. Los machos viejos viven solitarios. Se desplazan muy a menudo durante todas las estaciones, pero sobre todo en la estación seca en busca de árboles jóvenes. Su carácter tímido y la falta de agresividad le ha llevado a ser víctima de una caza incontrolada con armas de fuego para conseguir sus hermosos trofeos, motivo por el ... (ver texto completo)
Naturaleza: El alce africano tiene una altura de 175 centimetros y un peso de 400 a 900 kilos. Orejas anchas y desplegadas. Una papada que parte desde la punta de la barbilla. Cuernos grandes y macizos, retorcidos a manera de barrena, que muchas voces llegan a medir más de un metro. Los flancos están marcados por rayas blancas bien diferenciadas. Las hembras son menores. Su olfato y oído son excelentes.
Reproducción: Paren una cría anualmente, que amamantan durante casi tres meses.
Hábitat-Distribución: Desde zonas boscosas a llanuras abiertas y sabanas arbóreas. Algunas veces en praderas montañosas. Nunca lejos del agua.
Descripción: Los alces africanos (Taurotragus derbianus) son antílopes muy grandes, como el tamaño de un buey. Tienen rayas o manchas en el cuerpo. Una corta crin sobre los hombros. Papada prominente bajo el cuello. Los cuernos están retorcidos espiralmente como un tornillo y nunca están anillados. Su color es pardo amarillento, volviéndose azulado con la edad. Una línea negra le recorre el dorso. Cola relativamente larga con un mechón de pelo negro en la parte ýnferior.
La manera de conseguir la felicidad es haciendo felices a los demás.
Esperar una felicidad demasiado grande es un obstáculo para la felicidad.
El hombre feliz es aquel que siendo rey o campesino, encuentra paz en su hogar.
La felicidad no es un ideal de la razón, sino de la imaginación.
Quien busca la felicidad fuera de sí es como un caracol que caminara en busca de su casa.
Hay dos maneras de conseguir la felicidad, una hacerse el idiota; otra serlo.
Dad al hombre salud y metas a alcanzar y no se detendrá a pensar sobre si es o no feliz.
La clase de felicidad que necesito es menos hacer lo que quiero que no hacer lo que no quiero.
Si quieres ser feliz, como me dices, no analices, muchacho, no analices.
Sólo un idiota puede ser totalmente feliz.