Llamamos destino a todo cuanto limita nuestro poder.
Los espíritus vulgares no tienen destino.
Un hombre no es otra cosa que lo que hace de sí mismo.
No olvides tu historia ni tu destino.
Caminante no hay camino, se hace camino al andar.
Tendremos el destino que no hayamos merecido.
Yo soy el dueño de mi destino; yo soy el capitán de mi alma.
Yo creía que la ruta pasaba por el hombre, y que de allí tenía que salir el destino.
El destino mezcla las cartas, y nosotros las jugamos.
A menudo encontramos nuestro destino por los caminos que tomamos para evitarlo.
Me apoderaré del destino agarrándolo por el cuello. No me dominará.
Dueños de sus destinos son los hombres. La culpa, querido Bruto, no está en las estrellas, sino en nuestros vicios.
Créeme, en tu corazón brilla la estrella de tu destino.
El destino no reina sin la complicidad secreta del instinto y de la voluntad.
Asimismo es destacable la talla, en tamaño natural, de Cristo en la Cruz, realizada, por Jesús Berecibar, en 1968 en Caracas que preside el templo parroquial de Nuestra Señora de la Luz de La Rinconada, así como la sillería del coro de la catedral de San Cristóbal en el estado de Tachirá.

Por último recordar que su gran domino del dibujo le permitió realizar excelentes caricaturas de los hombres y mujeres más populares de los años cincuenta del siglo XX.