Poco después de la botadura del Titanic, los astilleros Harland & Wolff se abocaron, por encargo de la White Star Line, a la construcción de un tercer transatlántico gigante de la clase Olympic. Con la construcción de esta tercera embarcación, la compañía naviera pensaba colocarse al frente de las empresas dedicadas a esto, haciendo a un lado en forma definitiva a la Cunard Line, la que años antes había logrado tomar la delantera con la construcción de dos colosales embarcaciones, el Lusitania y ... (ver texto completo)