Atrapanieblas.
En medio de la zona más árida de la Isla de
El Hierro apareció un día, de buena mañana, un poco de bruma. Sus gotitas eran tan, tan menudas que apenas nadie alcanzaba a verlas, pero aún así, la neblina bañaba de suave rocío la tierra.
¿Dónde vas?- Le había preguntado aquella mañana el sol al ver que marchaba.
Aquí no me quieren. En los nubarrones ayer vi a las gotas de la llovizna y las de la
lluvia ataviadas para su viaje a la tierra. Pero dijeron que yo soy demasiado pequeña
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