La Verdad y la Mentira
Una mañana la Verdad vestida con sus mejores galas salió a esperar al Sol en la más alta de las montañas.
Cuando los rayos de éste salieron tras la Abantera y dieron en la alta cumbre, ambos comenzaron un lento caminar hacía las dilatadas dehesas del padre Tiétar.
Tomaron el camino del agua, siguiendo la corriente de una cristalina fuente, que poco a poco se iba ensanchando
y ensanchando hasta convertirse en una profunda e incontenible garganta de aguas verdes y espumas ... (ver texto completo)
Una mañana la Verdad vestida con sus mejores galas salió a esperar al Sol en la más alta de las montañas.
Cuando los rayos de éste salieron tras la Abantera y dieron en la alta cumbre, ambos comenzaron un lento caminar hacía las dilatadas dehesas del padre Tiétar.
Tomaron el camino del agua, siguiendo la corriente de una cristalina fuente, que poco a poco se iba ensanchando
y ensanchando hasta convertirse en una profunda e incontenible garganta de aguas verdes y espumas ... (ver texto completo)