La
cueva de Altamira donde se encontraron las pinturas Rupestres
Un día de 1868, un cazador salió al
campo con su perro. El animal, al perseguir a una presa, quedó atrapado entre unas
rocas. Cuando el dueño fue a rescatarle descubrió oculta la entrada de una cueva que hasta entonces nadie había explorado nunca. La cosa es que aquel hombre no le prestó mucha atención y ni siquiera llegó a entrar. De todos modos, al llegar a su
pueblo, Santillana del
Mar, les contó todo a sus vecinos lo que había
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