Pobre gato
Mi esposa y yo estábamos ya listos para irnos a una
fiesta.
Encendí la luz del garaje y puse el contestador. Tapé la jaula del loro, saqué la gata al
patio y pedí un taxi por si tardaba mucho...
Llegó enseguida.
Al abrir la
puerta de la
calle para salir, la gata, que estaba en el patio, se metió como un rayo en la
casa, pero no podemos dejarla dentro porque trata de comerse al loro.
Entré para atraparla y sacarla nuevamente al patio; subió rapidísimo las
escaleras y tuve que perseguirla.
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