Buenas tardes Antonia, que lo pases bien... besillos.
JÓDETE...

"Marisa, 4 años, jugaba con los cubiertos en la mesa. Su papá le dijo que se quedara quieta. Pero antes de terminar de darse cuenta de qué le decían, su codito tumbó el vaso de agua.

“Ahora te jodes y no tomas nada”, le dijo papi. Y ella, pequeñita, entendió que había que joderse, sin entender muy bien qué era lo que había pasado.

Luis, dos años, corría por el patio de su casa. Su abuelo le dijo que no corriera, que se iba a caer. Y Luis, obediente, se cayó. “Jódete”, le dijo el ... (ver texto completo)
Nadie puede intercambiar un apretón de manos con él puño cerrado.
Buenos días Antonia, que lo pases bien por aqui hoy luce el sol que pica... besillos..
Buenas noches, aqui tambien a echo muy buen dia, y para mañana igual, besillos,
El "cuco" pájaro que se cuca los huevos del nido de la "urraca" y la coloca el suyo para que lo engore doña urraca.
En aquellos tiempos también nos moceábamos, empezando por la izquierda el primero era un chico de Peñasblancas, el segundo Manolo Mesa, el tercero Pedrillo Reche, el cuarto José del Rojas, y el quinto soy yo, José Alonso.
Un Mencal todo abandonado, sin olivos, sin almendros, lo mas parecido a la calva de san Antonio.
El Mencal sigue si olivos, almendros y otros arboles frutales de comer, pasto, pasto y mas pasto.
Buenos días Antonia, que lo pases bien por aqui hoy luce el sol que pica... besillos..
La lectura es un tesoro escondido que lo descubre aquel que lo lee… Y cada tesoro va ha ser descubierto de una forma diferente… ESO ES LO MÁGICO!
Si quieres escuchar la voz del corazón, tienes que cruzar los silencios del alma.
La envidia va tan flaca y amarilla porque muerde y no come.
El éxito consiste en obtener lo que se desea. La felicidad, en disfrutar lo que se obtiene.
LEYENDAS GRANAINAS. El príncipe Al Kamel. Décima Parte.

"La fuga de Ahmed"

¡Andad noramala!
--le respondió el búho mostrándose --
¿Soy yo ave que deba ocuparme en amores?... ¿yo, que he consagrado mi vida a la meditación y a los astros?

--No os ofendais distinguido búho --
--le dijo el príncipe -- ... (ver texto completo)
LEYENDAS GRANAINAS. Ell príncipe Al Kamel. Decimo Primera parte.
"La torre mágica de Sevilla"

Pasó el príncipe la puerta y encontró al poco tiempo la torre mágica que sobresale por encima de las casas del mismo modo que una palmera se eleva sobre la arena del desierto, era, en resumen, la misma torre que existe actualmente conocida con el nombre de La Giralda, la famosa torre morisca de Sevilla.
El príncipe ascendió por una gran escalera de caracol a lo alto de la torre donde encontró al cabalistico ... (ver texto completo)
Buenos días Antonia ayer no entré por aquí estuve todo el día en Málaga de reunión con la familia, pasamos un día estupendo... un besillo..
Buenas noches Sensi, me alegro mucho que pasarais un buen dia con la familia, pues ya se hace cada vez menos, pero eso es un gran error, cuando la familia tiene una buena relaccion, que no ahy discursiones, se pasa muy bien, y hizo un dia estupendo, besillos,
Un Mencal todo abandonado, sin olivos, sin almendros, lo mas parecido a la calva de san Antonio.
LEYENDAS GRANAINAS. ya vamos por la Novena parte.

"El retrato de la princesa"

Día a día esperaba el príncipe el regreso del palomo, más todo en vano. Comenzó ya a acusarle de ingratitud, cuando cierta tarde, a la caída del sol, entró volando repentinamente el ave fidelisima en su habitación y expiró, cayendo a sus pies. La flecha de algún cruel cazador había atravesado su pecho. Con todo, había luchado con agonías de la muerte, hasta dejar cumplida su misión. Inclinose el príncipe ahogado de ... (ver texto completo)
LEYENDAS GRANAINAS. El príncipe Al Kamel. Décima Parte.

"La fuga de Ahmed"

¡Andad noramala!
--le respondió el búho mostrándose --
¿Soy yo ave que deba ocuparme en amores?... ¿yo, que he consagrado mi vida a la meditación y a los astros?

--No os ofendais distinguido búho --
--le dijo el príncipe --
dejad por un tiempo de meditar en las estrellas y ayúdame en mi fuga, y os daré todo cuanto podáis apetecer.

Yo tengo todo cuanto necesito --le replicó el búho -- unos cuantos ratones son suficientes para mi frugal sustento, y este agujero me basta para mis estudios;
¿qué más puede desear un filósofo?

--Acordaos, ¡oh sapientisimo búho!,
qué meientras os pasáis la vida begetando en vuestra celda y observando la luna, todo vuestro tslenkento está perdido para el mundo
Algun día seré soberano y entonces os colocaré en un puesto de honor y dignidad.

El búho, aunque filósofo abtraido de las necesidades ordinarias de la vida, no estaba libre de ambicion, por lo qué aceptó, al fin, en huir con el príncipe, su viéndole de mentor y guía en su perenigracion.

Como los amantes ponen por obra prontamente sus planes de amor, el príncipe cogió sus alhajas y las escondió entre sus vestidos, destinandolas para los gastos del viaje, y aquella misma noche se descolgó con su ceñidor por el ajimez de la torre escalando las murallas exteriores del Generalife, y salvó las montañas antes del amanecer, guiado por el búho.

Deliberó después con su mentor la ruta más conveniente que debían tomar.
--Sí valiese mi parecer --le dijo el búho, yo os recomendaria que fuésemos a Sevilla, pues debéis de saber que fui allí a visitar, hace ya de ésto muchos años, a un búho tío mío, que gozaba de gran dignidad y poderío, el cual habitaba en un ángulo arruinado del Alcázar de aquella ciudad.
En mis salidas nocturnas a la población observé con frecuencia una luz que brillaba en una solitaria torre. Poseme entonces sobre el adarve y vi que procedía de la lámpara de un mago árabe a quien vi rodeado de sus libros mágicos, sosteniendo en el hombro a un viejo cuervo, su favorito que había traído de Egipto. Tengo relaciones con ese cuervo y a él le debo gran parte de la ciencia que poseo. El Mago murió mucho después, pero el cuervo habita todavía en la torre, pues sabido es que esas aves gozan de larga vida. Yo os aconsejo,
¡Oh, príncipe! que busquemos al cuervo, porque es un gran zahori y hechicero y conoce perfectamente la magia negra, por la que son tan renombrados los cuervos, especialmente los de Egipto.

Quedó el príncipe maravillado de la sabiduría que encerraba este consejo, y tomó, por lo tanto, dirección hacia Sevilla.
Caminaba sólo de noche para complacer a su compañero, descansando sólo de día en alguna tenebrosa caverna desmantelada torre, pues el búho conocía todos los escondrijos y guaridas y tenía verdadera pasión por las ruinas.
Al fin, cierta mañana al romper el día, llegaron a Sevilla, donde el búho que abirrecia el resplandor y el ruido de las calles, hizo alto cerca de las puertas de la ciudad, sentando sus reales en el hueco de un árbol....

Fin de la Décima Parte. ... (ver texto completo)