EL ALBAÑIL DE LAS MONEDAS DE ORO:
En una ciudad de provincias de hace varios siglos, habitaba el albañil más religioso y vago de toda
España.
No trabajaba ni festivos, ni Domingos, ni el
San Sábado. Por ello este albañil sufría grandes penurias económicas.
Un buen día apareció un sacerdote, que conmovido por su religiosidad decidió darle un curioso trabajo. e vendó los ojos y se lo llevó a su
casa una buena
noche. Lo llevó a un
patio árabe, y le dijo que hiciese un agujero bajo la
fuente y lo
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