Cuando saqué el tema de los juegos de nuestra infancia, lo hice con la intención de sacar conclusiones que nos sirvieran para evidenciar como todos procedemos de una misma cultura y de unas antiguas costumbres que ni hemos sabido conservar ni hemos sabido transmitir. ¿Y por qué? Sencillamente porque las consideramos parte de una época que creemos obsoleta y rancia, de la que es mejor renunciar porque nos parece que estaba llena de necesidades y de limitaciones, un tiempo que mejor no recordar porque ... (ver texto completo)