Todo principio acaba por tener su fin. Y el fin, rara vez justifica los medios. Los medios, son siempre los más socorridos. Lo más socorrido no es nunca lo mejor ni lo más acertado. Cuando se brinda la oportunidad, no siempre se tiene la valentía de aceptarla. Aquí las reacciones han sido tan similares que poco hay que añadir. Lo más fácil siempre es querer matar al mensajero que hacer caso al mensaje. Tienen ustedes la misma falta de valentía que siempre. Se limitan a esgrimir razonamientos infantiles ... (ver texto completo)