Soy maestra de primaria y hay cosas que una aprende a notar sin que nadie te las diga. Había un niño en mi
salón que siempre llegaba antes que todos, con el uniforme limpio, el cuaderno ordenado y una actitud tranquila. Nunca causaba problemas, nunca interrumpía, siempre estaba atento. Pero había algo que no encajaba: todos los días, a la hora del descanso, se quedaba en el salón o decía que no tenía hambre.
Al principio pensé que era cuestión de gustos, pero empecé a observar mejor. Mientras los
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