Debajo de esa chupa de cuero con hombreras, que parecían sacadas de una armadura de Guerreros del Espacio de Bola de Dragón, llevaba un pequeño ropaje parecido a un corpiño con poca estabilidad. Empezó a cantar y a contonear su joven cuerpo y un escalofrío estremeció a todo un país antes de que las mamachicho se apoderaran de la televisión. Sabrina comenzó a saltar mientras gritaba "boys, boys, boys" y la gravedad hizo el resto. Su teta salió disparada del corpiño y media España babeó. La otra media eran las mujeres que estaban abofeteando a su marido. " ¡Guarro! ¿¡Qué miras!?" Como si fuera culpa suya que la mujer hubiera sacado una teta. Los que estaban solteros en aquella época hicieron lo correspondiente: rezaron un Padre Nuestro y se flagelaron; lo típico. Y los niños notaron un cosquilleo que jamás habían sentido en la vida. Sabrina les despertó el instinto del bebé que llevaban dentro. "Mama, teta, mama, teta"