FREILA (Granada)

Barrio El Pozo
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La condena que recibe Alejandro Magno en El libro de Alexandre adquiere verdadera significación cuando analizamos la obra desde las condiciones de su producción: el exemplum negativo encarnado en el destino de Alejandro sirve a los propósitos clericales de la época inscribiéndose dentro de una tradición de didactismo moralizante. La intencionalidad del autor se vincula directamente con la defensa de las concepciones estática y pragmática de los saberes y con un modelo de sabio que debe practicar ... (ver texto completo)
Además de su caracter estático, el saber, en la Edad Media, tiene un carácter de aplicación práctica a la conducta de la vida. Un saber que no trasciende al campo de la acción es considerado un saber vano. San Bernardo condena la vana erudición desde sus Sermones sobre el Cantar de los Cantares:

"... no aprender por vanagloria, o por curiosidad,
o por algo semejante, sino sólo para tu propia
edificación o la del prójimo. Porque hay quienes
quieren saber con el único fin de saber,
y es ... (ver texto completo)
En El libro de Alexandre, el héroe es presentado como un caso particular, una figura ambivalente en quien se combinan el extraordinario aprendizaje de los saberes considerados ideales junto con la voluntad de quebrar los esquemas del conocimiento de esta sociedad tradicional basados en la mera acumulación de saberes conocidos. La utilización de ejemplos es una estrategia característica de los modos de presentación del saber en la Edad Media, empleada en las colecciones de exempla, sermonarios y tratados ... (ver texto completo)
Como indicábamos anteriormente, las referencias topográficas a Murcia son neutras, la vaguedad en la presentación de lugares es total, excepto por la referencia al río Segura. Además de la exaltación de la patria natal, se glorifica el apellido y el linaje del autor:

Dezir quiero de algunos patria y nombre
por ser famosos, y valientes hombres.

(...)

Cunedo el bravo de uno es apellido
de otro Brasindo, portugués nombrado
Ardisanio de Escocia, el que es temino ... (ver texto completo)
Por mil edades vivir¨¤ famosa,
ilustr¨¢ndola siempre la grandeza
de infinitas familias, que dichosa
la har¨¢ siempre, enlazando su nobleza.
Aqu¨ª Marte su escuela belicosa
ostentar¨¢ admirada de braveza,
aqu¨ª Apolo y sus musas dar¨¤n fama
de heroicos hechos que publiqu¨¥ pluma.
La españolidad de los poemas es evidente: desde los títulos, paratextos y epítetos épicos de los protagonistas se alude a la esencia hispana del contenido. Aunque los escenarios geográficos de las aventuras sean apenas descritos con vagas pinceladas, la grandeza de las tierras es ponderada de manera hiperbólica. Cunedo considera que Murcia es “la cabeza del reino futuro de España”. En el último argumento, el undécimo, leemos lo siguiente:

Murcia es esta ciudad aquí pintada
que seys reyes la ofrecen ... (ver texto completo)
La invasión de los paganos al territorio cristiano en Alegoría del Monstruo español –el origen del ataque era cobrar venganza por la muerte del hijo del sultán persa por motivos amorosos, pero la lucha trasciende al plano religioso– para el lector implícito culto es una clara anticipación del desenlace. Si los murcianos se identifican con los macedonios, los persas serán vencidos. No sólo como apología del cristianismo –elemento central de esta alegoría, que conecta con el desplazamiento de los moriscos granadinos y la incipiente limpieza pagana efectuada en el cercano territorio nazarí– sino porque inmediatamente asociamos el caso a las guerras médicas.
Además de su prestigio histórico como baluarte cristiano, la exaltación de Murcia por parte de Cunedo es una estrategia parecida a la que Eugenio Martínez efectuó en La toledana discreta con su patria, Toledo. En ambos poemas, estos autores cultos intentan construir una especie de “épica local”. ... (ver texto completo)
Las últimas décadas del siglo XVI así como el siglo XVII significaron para Murcia un periodo de prosperidad, aunque en este contexto no faltaron conflictos, como las revueltas de los moriscos, siempre inquietos, hasta su expulsión en 1609, con la excepción de los del Valle de Ricote, donde continuaron hasta 1613. Otra de las complejidades del siglo XVII en Murcia fue la continuación de las disputas entre la vieja y la nueva nobleza y la oligarquía urbana. Tras el apoyo de Murcia a Felipe de Borbón, ... (ver texto completo)
Las huestes murcianas habían sido fundamentales como milicia durante la Guerra de Granada iniciada por los Reyes Católicos, tanto para la conquista de Alhama como para la caída de la capital nazarí, en 1492. Como indicábamos anteriormente, esta triple condición de frontera que derivó en la constante militarización de la sociedad cristiana de Murcia, sumada a la conciencia de este papel histórico, pudo haber influido en la fuerza de las identificaciones alegóricas que Cunedo construye en su texto ... (ver texto completo)
Hasta la segunda mitad del siglo XVI se sucedieron sublevaciones mudéjares en Granada –con gran influencia en Murcia– de los paganos que se resistían a la conversión religiosa hasta el levantamiento morisco de las Alpujarras, que determinaría la expulsión definitiva de la península.
Esta ciudad cumplió una triple condición de frontera: “la conquista del reino de Murcia por Alfonso X situó a este nuevo territorio en la avanzada más meridional de la corona castellana; su ubicación intermedia entre los territorios de la corona de Aragón y el reino nazarí de Granada, así como su amplio litoral que le expone a constantes actuaciones piráticas, determinan una cierta marginalidad que necesita de rápidas intervenciones locales para salvaguardar la integridad del territorio murciano”.
Cunedo persigue una finalidad patriótica, localista. Murcia es una “máquina católica” que condensa las virtudes del resto del mundo conocido. Para entender la alegoría que subyace en el Monstruo español es necesario saber que, desde la época bajomedieval, Murcia ostenta una ubicación que la transforma en baluarte del cristianismo.
Miguel González de Cunedo efectúa similar transposición alegórica: los murcianos son identificados con los héroes helénicos, por las resonancias épicas que esta identificación conlleva. Máximos exponentes de la areté guerrera, los griegos infunden su audacia a los valientes españoles.
En la alegoría, el héroe Venusmarte –bisnieto del propio Zeus, en cuyo nombre comulgan las armas y el amor– puede ser interpretado como una ficcionalización del mítico Alejandro Magno y la destrucción del imperio persa ... (ver texto completo)
Las figuras alegóricas fueron comunes en la literatura renacentista, especialmente en la caballería de papel (es decir, la ficción caballeresca que busca mantener viva la caballería real). Así, en un torneo de invención efectuado en Zamora en el año 1573, encontramos que en el “más alto asiento del teatro” pero en situación inferior a los retratos de los reyes aparece el mantenedor flanqueado por los dioses Venus, Marte y Cupido. “Con esto el efecto de ficción entra a raudales, casi se podría decir ... (ver texto completo)
Igualmente lapidario es el comentario que efectúa Schopenhauer: “Si el objetivo de todo arte consiste en la comunicación de la idea aprehendida; si, más aun, en todo arte es inaceptable tomar el concepto como punto de partida, no podremos por consiguiente aprobar que una obra de arte esté destinada de modo deliberado y explícito a la expresión de un concepto: tal es el caso de la alegoría”.