FREILA (Granada)

Barrio El Pozo
Foto enviada por antonio

Muchas hadas fueron, en un pasado, mujeres humanas que se transformaron en criaturas del Ultramundo por haber cometido alguna infracción contra la naturaleza.
Entre las caracterizaciones de estas criaturas encontramos que pueden ser buenas o perversas, que brindan y reclaman auxilio a los hombres y que pueden ser peligrosas porque castigan a quien no cumple sus deseos.
Al principio, las hadas eran antropomórficas, pero los pequeños y traviesos seres descritos en los dramas shakesperianos modificaron la idea que de ellas se había forjado Europa, en especial los escritores ingleses.
Con el paso del tiempo, Escocia, Irlanda, Gales y muchos otros pueblos de Europa fueron construyendo un corpus vivo de tradiciones colectivas acerca de estos seres fantásticos, nutrido por las leyendas célticas.
Cabe destacar que los mitos nórdicos y helénicos -poblados de dríades y ninfas, comunes en la literatura homérica y ovidiana- ejercieron notable influencia en nuestra concepción sobre las hadas.
Esta clase de hadas existen también en la isla Gotland, en Suecia. Son, además, típicas de Galicia (conocidas bajo la denominación de Sacias), de Cataluña (Fadas y Goljas) y de las Islas Baleares (Damas de Aiguo).
Aunque parezca que actúan inocentemente, sus actitudes suelen parecer perversas. En la mitología de Cantabria se las denomina “anjanas”. Por ejemplo, las anjanas del Valle de Aras se caracterizan por tener unos pechos de gran tamaño, ser feas, y cambiar de aspecto voluntariamente.
En los cuentos populares de la Edad Media se vincula a las hadas con hechizos y encantamientos producidos a través de la manipulación oratoria -rasgo compartido con las sirenas-. Se dice, también, que utilizan diversas hierbas para mantenerse hermosas y joviales, además de atesorar riquezas.
Se trata de una criatura fantástica, celestial, con aspecto de bella dama, muchas veces alada. Se dedica a proteger a la Naturaleza y está emparentada con el mundo sobrenatural de los gnomos, sirenas, duendes, elfos y gigantes.
El origen de la palabra “hada” proviene de la traducción del latín “fatum”, que significa “hado” o “destino”.
Un romance francés del siglo XV, proveniente de Burdeos, se popularizó rápidamente en Inglaterra. Esta historia daba vida al Rey Oberon y a la Reina Mab, cuya corte estaba rodeada de caballeros.
Fue este romance el que ofreció inspiración a William Shakespeare, quien incorporó algunos de sus personajes a los célebres dramas Sueño de una noche de verano y La tempestad.
Como decíamos antes, en los relatos del Rey Arturo, las hadas y duendes son muy frecuentes, así como en el resto de la tradición galesa y bretona. Incluso los Cuentos de Canterbury de G. Chaucer mencionan a una reina-elfo vinculada al antiguo cortejo artúrico.
Muchos romances del período medieval inglés mencionan hadas y duendes. Son hombres y mujeres que tienen poderes mágicos, viven en palacios encantados, falsifican armamentos mágicamente y hechizan o engañan a mortales inocentes. Recordemos que la Dama del Lago a quien Arturo ofreció su espada Excalibur era un hada.
Aun cuando los duendes y las hadas son criaturas habituales en diversas mitologías del mundo entero, su universo fantástico más variado y numeroso se encuentra en Gran Bretaña, por ello la literatura inglesa los escoge con frecuencia como protagonistas o personajes de relativa importancia argumental.
Algunas historias describen hadas y duendes que protegen las chimeneas, como el Gabijade Lituania y el Natrou-Monsieur de Francia. El egipcio Muzayyaraes fogoso, galante y atractivo; se trata de un personaje popular incluido en los cuentos de esa región, al que le encanta cortejar a las hadas.