Es el último sábado de abril de un año un poco lejano, todo el pueblo bajo un clamor festivo acude a la iglesia. Todos esperan , la bajada de la virgen del camerín. El fervor es contagioso, gentes sencillas lloran de emoción y a viva voz popular todos entonan el himno, algunas gentes desatan la histeria colectiva y a empujones eufóricos, quieren tocar la imagen. Acaba la misa, La mayoría de gente estrena traje, zapatos o tal un bolso. Algunos pasean por la Plaza, otros van haciendo corros, cada vez ... (ver texto completo)