EL PASEO: Por los profundos caminos de la Melí, colgados de viejas y frondosas olivas, voy hacia el barranco. Observo los olivos cargados de sus últimas glorias, las paratas estrechas, sembradas de hierba con algunas florecillas rojas y violetas mirando al sol del mediodia. Los nerviosos pajarillos violentados con mi presencia, alzan su corto vuelo a una rama segura. El cielo vestido entre un azul velado y limpio, se derrama sobre las recortadas siluetas verdes olivas. Todo el pago desde la Venta ... (ver texto completo)