EL
PASEO: Por los profundos
caminos de la Melí, colgados de viejas y frondosas olivas, voy hacia el barranco. Observo los
olivos cargados de sus últimas glorias, las paratas estrechas, sembradas de hierba con algunas florecillas rojas y violetas mirando al sol del mediodia. Los nerviosos pajarillos violentados con mi presencia, alzan su corto vuelo a una rama segura. El
cielo vestido entre un azul velado y limpio, se derrama sobre las recortadas siluetas verdes olivas. Todo el pago desde la Venta
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