Le pregunté a la vida, que necesitaría hacer para que ésta me durara muchos años.
―Sólo víveme ―me contestó.
―Pero todo lo que se usa se acaba ―le respondí.
―Y lo que no usas caduca ―replicó―. Así que disfrútame sin pensar cuanto dure, víveme sin pensar en el tiempo, gózame porque sólo una vez pasaré por tu existencia.
Y tras una pausa siguió diciéndome.
―Soy sólo momentos, a veces miel, otras, limón amargo.
«Camina, no corras, deléitate en el recorrido, baila bajo las bendiciones que caen
... (ver texto completo)