Saber escuchar es el mejor remedio contra la soledad.
La soledad es muy hermosa... cuando se tiene alguien a quien decírselo.
La soledad se admira y desea cuando no se sufre, pero la necesidad humana de compartir cosas es evidente.
Buenas noches Sensi, esta foto es muy bonita, estais guapisimas, y el comentario escrito por el Maestro, como siempre con la amabilidad que lo caraterizaba. Dios los tenga en la gloria a el y a mi Rafaela.
Le pregunté a la vida, que necesitaría hacer para que ésta me durara muchos años.
―Sólo víveme ―me contestó.
―Pero todo lo que se usa se acaba ―le respondí.
―Y lo que no usas caduca ―replicó―. Así que disfrútame sin pensar cuanto dure, víveme sin pensar en el tiempo, gózame porque sólo una vez pasaré por tu existencia.
Y tras una pausa siguió diciéndome.
―Soy sólo momentos, a veces miel, otras, limón amargo.
«Camina, no corras, deléitate en el recorrido, baila bajo las bendiciones que caen ... (ver texto completo)
. La vida es para quien es valiente lo suficiente para arriesgar y humilde lo bastante para aprender...
No puedes esperar construir un mundo mejor sin mejorar a las personas.
Algunos piensan que conocen a todos, cuando en realidad no se conocen a sí mismos.
Abre la puerta a la jaula de la mente, y verás que se pondrá en marcha el mundo de los sueños.
La vida nos enseña a hacer buen uso del tiempo, mientras el tiempo nos enseña el valor de la vida.
Muy buenas noches, feliz descanso hasta mañana un abrazo.
EL REY DE LA SELVA

Un día el león se levantó más fuerte que nunca, pensando que no habría en el mundo nadie que lo pudiese vencer. Así pues se encaminó hacia la selva y al encontrarse con una víbora, le formuló la siguiente pregunta:
– ¿Quién es el rey de la selva?
–Tú, por supuesto– respondió esta. El siguiente animal con el que se topó fue un cocodrilo que estaba durmiendo al lado del río. Se acercó sigiloso y le preguntó:
–Cocodrilo, ¿quién reina en la selva?
– ¿Por qué me lo preguntas ... (ver texto completo)
Defender a la naturaleza es defender a los hombres.
Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no escucha.
Nadie debe avergonzarse por reconocer que se equivocó, que es tanto como decir que hoy es más sabio de lo que fue ayer.