Durante casi un año, pasé a recoger a un compañero de trabajo todas las mañanas en mi
coche. "Me queda de paso", pensé. No me quitaba nada. Lo esperaba los 10 minutos que siempre se tardaba en salir, me desviaba un poco si había tráfico y nunca le pedí un peso para la gasolina. Lo hacía por compañerismo.
El martes pasado tuve un imprevisto
médico en la mañana. Le avisé la
noche anterior por
mensaje: "Hermano, mañana no voy a poder pasar por ti, tengo que ir al
hospital temprano a ver un tema familiar".
Su
... (ver texto completo)