En el
verano de 1923, Frank y Elizabeth Fraser emprendieron un viaje desde Oregón (Indiana) junto con su perro de dos años, para visitar a su
familia.
Durante una parada en una
estación de servicio en Indiana, el perro fue atacado por tres perros y huyó asustado.
A pesar de buscarlo incansablemente, no lograron encontrarlo y regresaron a Oregón desolados, creyendo que nunca volverían a ver a su querido compañero.
Meses después, su hija avistó un perro flaco y agotado que se parecía a su mascota
... (ver texto completo)