SI SOLO TRABAJAS POR DINERO,
NUNCA VAS A SER VERDADERAMENTE RICO.
Hoy en día, muchos trabajan solo pensando en el cheque de fin de mes.
Se levantan sin pasión.
Cumplen horarios como robots.
Se esfuerzan… pero su alma está apagada.
Creen que el dinero es todo.
Pero olvidan algo:
El dinero es importante… pero no es suficiente.
Puedes tener una cuenta llena,
y un corazón vacío.
Una casa enorme,
y una vida que no disfrutas.
Te voy a contar la historia del minero y la fuente:
Un minero trabajaba incansablemente buscando oro.
Cada día excavaba más profundo, más horas, con más fuerza.
Hasta que un día, encontró una fuente de agua pura, escondida en lo profundo de la mina.
Pero él, obsesionado por el oro,
ignoró la fuente.
Siguió cavando hasta que se enfermó, sediento, exhausto…
y terminó muriendo a unos pasos del agua que pudo haberlo salvado.
Así pasa en la vida.
Si solo trabajas por dinero,
puedes terminar perdiendo la salud, la familia, los sueños…
lo que de verdad vale.
Trabaja. Sí.
Esfuérzate. Sí.
Pero no te olvides de vivir.
De disfrutar.
De cuidar lo que realmente llena el alma.
Porque el dinero llena bolsillos.
Pero solo el propósito llena el corazón. ... (ver texto completo)
Para hacer la paz se necesitan dos; pero para hacer la guerra basta con uno sólo.
Nadie se nos montará encima si no doblamos la espalda.
Solo tenemos una vida y nosotros somos los encargados de hacerla maravillosa.
Hasta mañana Antonia, que pases buena noche. un abrazo.
La vida es dulce o amarga; es corta o larga. ¿Qué importa? El que la goza la halla corta, y el que la sufre la halla larga.
Alégrate de la vida porque ella te da la oportunidad de amar, de trabajar, de jugar y de mirar a las estrellas.
¡Qué pequeñas son mis manos en relación con todo lo que la vida ha querido darme!
La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa.
Buenas noches Antonia. que descanses. un abrazo.
Hasta mañana Sensi, que pases buena noche, un abrazo.
Buenas noches Antonia. que descanses. un abrazo.
No olvides que dar alegría también da alegría.
Un anciano artesano recibía todos los días a su nieta de ocho años en su pequeño taller de relojes. La niña observaba fascinada cómo su abuelo trabajaba con precisión cada pieza, mientras le preguntaba:
"Abuelo, ¿por qué sigues haciendo relojes de arena cuando todos tienen relojes digitales?"
El anciano sonrió, tomando un reloj de arena recién terminado entre sus manos.
"Mira este reloj, Lucía. ¿Qué ves?"
"Arena que cae", respondió ella encogiéndose de hombros.
"Exacto. Pero hay algo más. Observa ... (ver texto completo)
Contra más grande la cabeza, más grande la jaqueca.
Quien no sabe bailar dice que los tambores no valen para nada.