Debemos ser como el árbol de Sándalo, que perfuma incluso el hacha que lo corta.
En este mundo de exilio, siempre hay un rayo que ilumina la prisión.
Las aves nacidas en una jaula piensan que volar es una enfermedad.
Buenos días foreros-as... ¡Feliz viernes!
Antonia buenas noches. y buen descanso.. besillos.
Que tengas un buen descanso, hasta mañana Sensi, un abrazo.
Antonia buenas noches. y buen descanso.. besillos.
Ángel era judío y dueño de una de las panaderías más famosas de Alemania. Cuando le preguntaban cómo había sobrevivido al Holocausto, solía contar esta historia:
— ¿Sabes por qué estoy vivo hoy?
Cuando era adolescente, los nazis nos subieron a un tren rumbo a Auschwitz. Días enteros sin comida, sin agua, sin abrigo. Nevaba. El frío era brutal. La muerte estaba en cada rincón del vagón.
Junto a mí, un anciano temblaba sin parar. Yo también me estaba congelando, pero usé mis manos para frotar las ... (ver texto completo)
Aceptar no es resignación, pero nada te hace perder más energía que el resistir y pelear por una situación que no puedes cambiar.
No hay 'después'. Porque después el té se enfría, después el interés se pierde... después el día se vuelve noche... después la gente crece... después la gente envejece, después la vida se termina; y uno después se arrepiente por no hacerlo antes cuando tuvo oportunidad..
No hay noche, por larga que sea, que no encuentre el día.
El hecho de tener sentimientos oscuros en nuestro interior no nos convierte en malas personas.
Quemar libros es un preludio a quemar personas.
Antonia buenas noches. que descanses. un besillo.
Hasta mañana Sensi, que pases buenas noches, un abrazo.
Antonia buenas noches. que descanses. un besillo.
Un hombre cruzaba el río con su burro. Vendía sacos de sal en el mercado. Cada día, al terminar el trabajo, el hombre le agradecía al burro:
—Gracias, amigo, por tu esfuerzo. Sin ti no podría mantener a mi familia.
El burro movía las orejas orgulloso. Se sentía importante.
Un día, mientras cruzaban el río, el burro tropezó y cayó al agua. Los sacos de sal se mojaron, y parte de la sal se disolvió.
Al levantarse, el burro notó que todo pesaba menos. Y pensó:
— ¡Qué maravilla! Si caigo cada vez, ... (ver texto completo)