Temed al amor de la mujer, más que al odio del hombre.
Cuánto más se conoce a los hombres, más se admira a los perros.
El hombre tiende a enamorarse de la mujer que le pregunta lo que el sabe contestar.
Para los hombres, aceptar es dar; para las mujeres, dar es recibir.
Un humanista es aquel que ama a todos los hombres, salvo aquellos con los que se encuentra.
A las muchachas las amamos por lo que son; a los muchachos, por lo que prometen ser.
Flirtear es el arte de hacer caer a una mujer en tus brazos sin caer tú en sus manos.
Los hombres engañan más que las mujeres; las mujeres, mejor.
Cualquier cambio, por bueno que sea, cuenta inicialmente con pocos amigos que no comprenden bien los enormes beneficios eventuales y con muchos enemigos que defienden el 'status quo'
Las grandes naciones escriben sus autobiografías en tres manuscritos: el libro de los hechos, el libro de las palabras y el libro del arte.
El pasado es lo que realmente ocurrió; la historia no es sino lo que alguien escribió.
Se dice que el tiempo cambia las cosas, pero en realidad es uno el que tiene que cambiarlas.
Los seres humanos hacen su propia historia, aunque bajo circunstancias influidas por el pasado.
Una cultura tras otra sigue corriendo para destruir todo lo que encuentra, y los hombres aún se están matando entre sí en la creencia de que no son ellos, sino sus vecinos lo que son malvados.