Decir la verdad cuando sabemos que nos pesará es la mejor prueba de honradez.
El hombre recurre a la verdad sólo cuando anda escaso de mentiras.
La verdad es eterna; el conocimiento, cambiante. Confundirlos resulta desastroso.
Es fácil hablar claro cuando no va a decirse toda la verdad.
Los valores morales nos dan identidad y autonomía.
El hombre honesto no teme la luz ni la oscuridad.
Los cobardes son los que se cobijan bajo las normas.
No puede uno ser valiente si le han ocurrido sólo cosas maravillosas.
No quiero estar libre de peligros, solo quiero valor para afrontarlos.
Las grandes almas tienen voluntad; las débiles sólo tienen deseos.
No hay víctimas, sólo voluntarios.
La historia admira a los sabios, pero eleva a los valientes.
El que se ahoga no repara en lo que se agarra.
Cuando te sientes agobiado por la melancolia, lo mejor es salir y hacer algo amable por alguien.
Ninguna lágrima rescata nunca el mundo que se pierde ni el sueño que se desvanece.