Lisofobia: Miedo a la locura.
Linonofobia: Miedo a los cordeles, a tejer.
Limnofobia: Miedo a los lagos.
Logofobia Miedo a las palabras, a pronunciar ciertos fonemas.
Lalofobia: Miedo de hablar, especialmente en público.
Kopofobia: Miedo a la fatiga.
Koniofobia: Miedo al polvo.
Keraunofobia: Miedo a los truenos; a las tormentas.
Katagelofobia: Miedo al ridículo.
Kakorrafiafobia: Miedo al fracaso.
Desde 1957 von Braun soñó con un cohete capaz de desarrollar más de un millón de libras de potencia. Y desde 1959 trabajó en el proyecto Saturno. Cuando el primer cohete Saturno estuvo preparado, todos aclamaron al prodigio y la carrera hacia la Luna se volcó en favor de los americanos.
Otras dos importantes familias de cohetes americanos fueron las de los Atlas y de los Titan. Gracias a un Atlas D en 1962 el astronauta John Glenn se convirtió en el primer americano en órbita.
En abril de 1961, los soviéticos emplearon un cohete Vostok para poner en órbita al primer hombre, Juri Gagarin. La tecnología espacial americana, en lo relativo a cohetes, fue más diversificada: hubo diversas familias de vehículos. El cohete Júpiter de von Braun fue reelaborado y se convirtió en el cohete Juno, un vehículo de cuatro secciones capaz de generar 150.000 libras de potencia.
Nace así, el 1 de octubre de 1958, la NASA (National Aeronautics and Space Administration) que sustituyó a la ya existente NACA (National Advisory Committee por Aeronautics). En los años siguientes, gracias a la NASA, el primitivo liderazgo ruso en cohetes espaciales, fue mitigado.
El 31 de enero de 1958, exactamente 84 días después de aprobado el proyecto de von Braun, el primer Júpiter puso en órbita al Explorer 1, el primer satélite artificial americano. Entusiasmados por el éxito, los políticos americanos se dieron cuenta que era necesario crear un ente espacial civil que se encargaría de todas las actividades espaciales de carácter pacífico, dejando al Ejército, la Marina y la Aviación las empresas exclusivamente militares.