Providencia

Disposición anticipada o prevención conducente a un fin. Dios (figurativo). La disposición de Dios.
No deja de tener su lado oscuro la frase y la explicación, ya que el rey Fernando VII sí que era el mismo perro, incluso con el mismo collar, después de haber pasado una guerra, de haber tonteado con el enemigo que atropellaba a su pueblo y de haber estado “preso” del francés. Eso sí, siempre fue “Deseado” por su pueblo.
Según algunos historiadores del lenguaje, Fernando VII la pronunció cuando estaba pasando revista a un grupo de militares, aunque otros abogan por Fernando VII y algunos políticos. En cualquier caso, sería después de que Fernando VII recuperara el trono una vez acabada la Guerra de Independencia y venía a decir el rey que poco habían cambiado las cosas a pesar de la guerra y todo lo demás.
Una explicación al origen de la frase “los mismos perros con distintos collares”, lo sitúa en la boca de Fernando VII. Ya saben que el significado que hay detrás de este dicho viene a indicar que hay cambios superficiales en algo pero que en el fondo sigue siendo lo mismo que había antes de dichos cambios.
Protopecador

Primer pecador. Por antonomasia: Adán.
Protohistoria

Período de la historia en que faltan la cronología y los documentos y se basa solamente en la tradición o inducciones.
Protoevangelio

Nombre con que se designa la primera promesa de salvación hecha por Dios a nuestros primeros padres. También se suele dar el mismo nombre a un evangelio apócrifo, el llamado Protoevangelio de Santiago.

Referencia: Diccionario de términos religiosos (+ de 400 términos)
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Protestantismo

Dentro de este término se incluyen todas las doctrinas y confesiones religiosas a que dio origen la Reforma. Las cuatro principales aparecieron ya en los comienzos del movimiento reformador encabezado por Lutero, y son el luteranismo, calvinismo, zuinglianismo y anglicanismo. De ellas se derivaron otras muchas, entre las que figuran las de los anabaptistas, socinianos, puritanos, presbiterianos, pietistas, cuákeros, metodistas y mormones; e instituciones tales como el Ejército de ... (ver texto completo)
Otros de sus gritos eran “Aragón, Aragón” o “San Jorge”, pero el más famoso y característico es este Desperta Ferro. Desde luego debía ser temeroso ver a un grupo de guerreros gritando aquello y dando golpes con sus lanzas y espadas en el suelo, llamando a aquel acero de sus armas a despertar para acabar con el enemigo. Atemorizaban al enemigo y además se animaban a ellos mismos al combate.
Sin duda, unos guerreros fieros, los almogávares. Y volviendo a lo que nos ocupa, al Desperta Ferro, el grito completo que hacían antes de la batalla, cuando ya estaba el enemigo cerca era “Aur, aur… desperta ferro”, que viene a ser: “escucha, escucha… despierta el hierro". Mientras hacían esto golpeaban con sus lanzas contra el suelo provocando un considerable estruendo. Además, la contera de la lanza, el remate de metal en la parte opuesta a la punta, en ocasiones hacía saltar chispas al chocar ... (ver texto completo)
Desperta Ferro era uno de los gritos de guerra de los almogávares antes de la batalla. Estos guerreros eran mercenarios aragoneses y catalanes, que solían combatir a los musulmanes, pero que pelearon también por otros lugares del mediterráneo, como Grecia o Bizancio. Posiblemente el más famoso de los almogávares fuera Roger de Flor, cuyo asesinato provocó una terrible venganza por parte de sus hombres.
Hoy me ha llegado a casa el último número de la revista Desperta Ferro, a la que estoy suscrito y que recomiendo a todos ustedes, aficionados a la historia. Y se me ha ocurrido que ya que estamos, podía contarles de dónde viene ese nombre, mejor dicho, esa expresión de Desperta Ferro.
Hay otras voces que sitúan el hecho en Andalucía, pero eso en poco cambio el fondo del asunto. Y no es la única vez en la que unas hermandades se enfrentan en la calle para que no ceda una Virgen a otra su lugar.
También salía en procesión la Virgen del Henar, supongo que en las fechas de Semana Santa, y ambas imágenes se encontraron en una calle por la que no podían pasar a la vez. Los portadores y procesionarios de cada lado se enzarzaron en una discusión que debió avergonzarles, pero que en lugar de ello, les llevó a las manos. Y así acabó aquel rosario de la Aurora (de Nuestra Señora de la Aurora) a farolazos y golpes.
Corrían los primeros años del siglo XIX cuando en Madrid se veneraba a Nuestra Señora de la Aurora. Se sacaba una imagen de la misma en procesión desde la basílica de San Francisco el Grande y, debido a lo temprano de la hora, la procesión iba alumbrada por faroles.