Una extraña fuerza amparada en la oscuridad le hizo mirar al pie de la cama, una silueta se alzaba inerte, Miguel intentó levantar su cuerpo que se encontraba totalmente inmovilizado, como si una pesada roca lo sepultara contra el colchón. La figura que parecía flotar y elevarse sobre la cama se inclinó hasta que se colocó a la altura del aterrorizado ejecutivo. Los ojos casi desencajados de ese ser se clavaron sobre Miguel, la cara ensangrentada dejaba caer gotas de sangre que se introducían en ... (ver texto completo)