FREILA: Mientras subía el puerto la niebla se hacía mas densa,...

Mientras subía el puerto la niebla se hacía mas densa, un mar de finas lágrimas se alojaban sobre el cristal de su Ford Mondeo.
Cerró por un instante los ojos, sus manos abandonaron por un momento el suave cuero que forraba el volante, cuando los abrió, una sombra golpeó su parabrisas, frenó bruscamente y bajó de su coche con el alma aún conmocionada.
Una figura yacía en el asfalto dibujando una silueta terrorífica que parecía formar parte de aquel tétrico lugar.
Miguel no quería tener problemas, subió de nuevo a su coche y se alejó derrapando los neumáticos de su Mondeo.
Cuando llegó a su casa Isabel su mujer lo esperaba impaciente y algo preocupada:
- ¿has visto la hora que es? Me tenías preocupada -. El ejecutivo tenía la mirada perdida, no podía dejar de visualizar aquella imagen que seguía plasmada en su retina, aquel bulto ocupando el negro asfalto.
Miguel subió apresuradamente las escaleras, entró en su dormitorio y se enfrascó entre las sábanas de su cama.
La noche no parecía querer abandonar la habitación del matrimonio. El aterrorizado hombre llevaba varias horas intentando dormir pero era incapaz de pegar ojo.