Sr. Kiko perdonado le he, por pensar que yo era una persona con sentido del humor, y las gracias le doy por haberlo pensado. Creo que no me equivoco con el destinario de mi discurso, crea usted, hombre de palabras pusilámines, que va dirigido a usted inequívocamente. Utilizar las palabras de otros para tirar la piedra y esconder la mano argumentando que son palabras de otros es, siempre bajo mi más modesta opinión y mis respetos, de cobardes. Sr. Kiko ya ha jugado varias veces con la barrera de criticar ... (ver texto completo)