El ejecutivo en un momento de lucidez abrió su coche de forma manual introduciendo la llave, cuando se disponía a entrar el encapuchado aguantó la puerta y forcejeó sin excito, Miguel le propinó una patada. Por fin estaba a salvo en su coche, respiró por un instante. Un golpe sobre el cristal lo hizo estremecerse de nuevo, el encapuchado golpeaba una y otra vez el vidrio con el enorme machete. Miguel arrancó con sus manos temblorosas y se dirigió hacia la entrada arrancando de cuajo la barrera del ... (ver texto completo)