CUEVAS DEL
CAMPO:
En la campiña de las Lomas, el gavilán mira,
Allá donde el zorro con insistensia busca.
La perdiz canta sus miles amores,
Labradores fieles a vuestra tierra,
Lleváis el sacrificio resignado.
¿Qué te pasa, cueveño, incansable,
Recogiendo la luciente y fría
aceituna,
Desde el
amanecer con escarchas,
Hasta el
anochecer cansino?
Algunos hombres del
pueblo.
Sobre mulas, bilbainas encasquetadas.
En una mano el vástago amargo,
En otra el pava húmeda y sin humo.
Alzando
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